El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, ha alertado que los aranceles impuestos por los Estados Unidos podrían resultar "cosa de niños" en comparación con las consecuencias que puede llegar a tener sobre la economía española el actual conflicto en Oriente Próximo. En declaraciones a diferentes medios de comunicación, Garamendi ha explicado que, mientras los aranceles suponen un incremento porcentual del coste en el momento de la compra, la situación geopolítica puede llegar a modificar completamente la voluntad de compra de los mercados internacionales.

El dirigente empresarial ha señalado que la percepción de que España no es un país alineado con los intereses de los Estados Unidos podría inclinar el mercado norteamericano a prescindir de los productos españoles. "Estoy hablando del vino, del aceite", ha concretado Garamendi, enfatizando que la decisión de compra no dependería tanto de sobrecostes arancelarios como de la predisposición a adquirir productos procedentes de un país cuya imagen pudiera verse afectada por decisiones de política interna.

Garamendi ha subrayado que la cuestión trasciende el ámbito estrictamente arancelario y afecta directamente la capacidad de atracción de inversiones y la disposición de los socios comerciales a mantener relaciones económicas con España. "Es la capacidad que tengan de querer invertir o no, que te quieran comprar o no, que nosotros podamos estar presentes", ha manifestado el presidente de la CEOE, que ha insistido en la importancia de proyectar una imagen exterior que no esté condicionada por cuestiones de política doméstica. El representante de los empresarios españoles ha afirmado que, aunque no le consta que hasta el momento se hayan paralizado operaciones concretas con los Estados Unidos a raíz de las amenazas del presidente Donald Trump de reducir los lazos comerciales con España, el riesgo de que este escenario acabe materializándose es real y creciente.

La dependencia tecnológica y energética de los Estados Unidos

En su análisis de las relaciones bilaterales, Garamendi ha puesto el acento en la significativa dependencia que España mantiene respecto a los Estados Unidos en ámbitos estratégicos como la tecnología y la energía. "El 30% del gas que viene a España es americano", ha recordado, precisando que en el año 2024 esta cifra era del 17%, dado que una parte importante del suministro procedía de Rusia. La prohibición de comprar gas ruso ha elevado la dependencia española del mercado norteamericano hasta superar el 30% actual.

El presidente de la CEOE ha alertado sobre las contradicciones de la política energética española, que apuesta por el cierre de centrales nucleares mientras incrementa la dependencia de suministros exteriores. En cuanto al ámbito tecnológico, Garamendi ha sido taxativo: "Dependemos absolutamente de los Estados Unidos". Ha puesto como ejemplo el material de defensa, como las fragatas, el armamento, la logística y la digitalización, que en gran parte son de origen norteamericano y sin cuyo apoyo el funcionamiento de estos equipos quedaría comprometido.

En relación con las tensiones diplomáticas derivadas de las exigencias de la administración Trump, Garamendi ha advertido que uno de los principales problemas de España es que "ha enfadado a todo el mundo" por su negativa a incrementar el gasto en defensa hasta el 5% del producto interior bruto, tal como ha reclamado el presidente de los Estados Unidos. El dirigente empresarial ha explicado que ha mantenido conversaciones con sus homólogos europeos y que estos manifiestan su disposición a apoyar a España.

No obstante, ha constatado que la percepción general es que el Estado afronta esta cuestión con un enfoque marcadamente electoralista y condicionado por la política interna. Garamendi ha defendido la necesidad de que Europa disponga de un sistema de defensa propio, aun reconociendo que su plena operatividad tardará décadas en alcanzarse. Ha contrapuesto la posición española con la de Alemania, Francia e Italia, países que, en su opinión, mantienen una línea de actuación diferente y más alineada con las necesidades de defensa colectiva.

El presidente de la CEOE ha recordado que España es el primer país inversor en los Estados Unidos, con unos 80.000 millones de euros invertidos en territorio norteamericano. Numerosas empresas españolas participan en concursos públicos y privados en los Estados Unidos, donde tienen implantadas sus operaciones. En sentido inverso, los Estados Unidos constituyen el principal inversor en España, con el 20% de las inversiones extranjeras recibidas.

Garamendi ha alertado que este equilibrio de inversiones cruzadas no se limita a la relación bilateral con los Estados Unidos, sino que países como Abu Dhabi o Qatar también han realizado inversiones por valor de miles de millones de euros en empresas españolas. "Desde el plano de la economía somos globales y eso son cosas que se miran", ha concluido el dirigente empresarial, en referencia a la necesidad de preservar la imagen exterior de España como socio fiable y predecible en el escenario internacional.