El precio del petróleo Brent, que actúa como referencia en los mercados europeos, registra un encarecimiento cercano al 2% durante las primeras horas de este jueves, hasta situarse por encima de la barrera de los 96 dólares por barril. Este movimiento alcista se produce antes de la apertura de las bolsas europeas y contrasta con los 72 dólares en que cotizaba el crudo antes del ataque ejecutado por Estados Unidos e Israel contra territorio iraní. Paralelamente, el barril de West Texas Intermediate (WTI), que sirve de referencia en Estados Unidos, se ha encarecido casi un 3%, hasta alcanzar los 97 dólares por barril, en una jornada marcada por la incertidumbre geopolítica.
La subida del precio del crudo en las primeras horas de este jueves responde fundamentalmente a la fragilidad de la tregua de dos semanas que habían acordado Estados Unidos e Irán. En medio de un clima de desconfianza creciente, ambas partes se han lanzado acusaciones mutuas sobre posibles vulneraciones del entendimiento, y la disputa por el Líbano ha emergido como uno de los puntos calientes del desacuerdo. Las tensiones se han intensificado después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, calificara de "rumor falso" los diez puntos de la propuesta iraní para negociar el final de la guerra, una información que habían difundido diversos medios de comunicación, pero que partía de un comunicado oficial del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní.
Trump tilda "de engaño" la propuesta iraní y ataca los medios estadounidenses
Desde su cuenta en las redes sociales, el inquilino de la Casa Blanca ha negado la existencia de este decálogo y ha aprovechado para lanzar duras críticas contra medios de su propio país. En concreto, Trump ha señalado "el decadente The New York Times y la cadena de noticias falsas CNN" por haber informado sobre los mencionados diez puntos, que habían sido producidos por el Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní y difundidos por las principales agencias de noticias del país asiático. Esta desautorización pública por parte del mandatario estadounidense ha añadido más incertidumbre a un escenario ya de por sí muy volátil.
Desde Teherán, el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, ha elevado el tono de las acusaciones. En un comunicado difundido a través de las redes sociales, Qalibaf ha denunciado que tres puntos del acuerdo marco para poner fin a la guerra habían sido violados por Estados Unidos antes incluso del inicio de las conversaciones entre Washington y Teherán, que debían tener lugar en Islamabad, la capital de Pakistán. "En estas circunstancias, un alto el fuego bilateral o una negociación resultan inviables", ha sentenciado el dirigente iraní, que ha aprovechado para recordar lo que considera un patrón histórico de comportamiento de la administración estadounidense.
Qalibaf ha hecho un llamamiento explícito a la profunda desconfianza histórica que, según sus palabras, el pueblo iraní siente hacia Estados Unidos. Esta desconfianza, ha explicado, tiene su origen en las reiteradas violaciones por parte de Washington de todo tipo de compromisos adquiridos, un patrón que, lamentablemente, se habría repetido una vez más. En concreto, el presidente del Parlamento iraní se ha referido al incumplimiento de la primera cláusula del acuerdo marco, que establece un alto el fuego inmediato en todas partes, incluidos Líbano y otras regiones, después de la nueva ola de ataques israelíes registrada en territorio libanés. Además, ha denunciado la violación del espacio aéreo iraní después de que un dron considerado "intruso" fuera derribado por las fuerzas iraníes en la provincia de Fars.
El derecho al enriquecimiento de uranio, otro punto conflictivo
La lista de agravios por parte iraní no termina aquí. Qalibaf también ha asegurado que Estados Unidos han incumplido la cláusula relativa al derecho de Irán al enriquecimiento de uranio, que constituye el sexto punto del acuerdo marco. Esta cuestión, históricamente conflictiva en las negociaciones nucleares, vuelve a situarse en el centro del debate y dificulta aún más cualquier posibilidad de diálogo fructífero. La posición iraní, expresada por el máximo dirigente parlamentario, deja poco margen al optimismo y alimenta la percepción de que el retorno a las hostilidades abiertas es una posibilidad cada vez más real.
Mientras las conversaciones diplomáticas parecen encallarse definitivamente, sobre el terreno las medidas prácticas ya empiezan a notarse. La Guardia Revolucionaria Iraní ha instado este jueves a todos los barcos que tenían previsto transitar por el estrecho de Ormuz a seguir rutas alternativas. Según el esbozo difundido por su propia Armada, se han habilitado una vía de entrada y otra de salida diferentes de la principal, con el objetivo declarado de evitar posibles minas en la zona habitual de paso. El estrecho de Ormuz, que une los golfos Pérsico y de Omán, es una arteria vital para la economía mundial, ya que por él transita aproximadamente una quinta parte del petróleo y el gas que se consume en el planeta. Cualquier interrupción, sea por minas, enfrentamientos navales o cierres unilaterales, tendría un efecto inmediato y devastador sobre los precios de la energía en todo el mundo.