Foment del Treball ha lanzado un mensaje claro a los agentes económicos y políticos: no hay posibilidades de sostener salarios elevados en el tiempo si previamente no se produce una mejora significativa de los niveles de productividad. Esta tesis centra la adenda que Foment ha incorporado a su último informe de coyuntura. El director de Estudios y Economía de la entidad, Salvador Guillermo, ha explicado que subir sueldos sin que acompañen ganancias de eficiencia es un camino que solo se puede recorrer a muy corto plazo, porque acaba repercutiendo negativamente sobre los márgenes de beneficio de las compañías.
Según ha argumentado Guillermo, esta dinámica no es viable a largo plazo, ya que la presión sobre los márgenes acaba limitando la capacidad de inversión de las empresas y, en último término, pone en riesgo su supervivencia. Por eso, la patronal defiende que los incrementos salariales solo son sostenibles si van ligados a una eficiencia más elevada del conjunto del sistema productivo, de modo que las compañías puedan afrontar costes laborales más altos sin perder competitividad en los mercados.
El informe de Foment dedica un espacio destacado a cuestionar la forma en que a menudo se plantea el debate sobre el modelo productivo. La patronal considera que centrar la discusión en qué sectores deberían ganar peso y cuáles deberían perderlo es un enfoque erróneo, porque no hay actividades económicas que sean intrínsecamente buenas o malas. Lo que realmente importa, defiende el documento, es el grado de eficiencia con el que operan las empresas de cada sector. Salvador Guillermo ha ilustrado esta tesis con ejemplos concretos. Ha recordado que hay compañías turísticas que alcanzan niveles de productividad extraordinariamente altos, mientras que no faltan empresas industriales o tecnológicas que presentan rendimientos más bien discretos. Esta realidad demuestra, a su juicio, que la etiqueta sectorial no predetermina el grado de eficiencia de una empresa, y que, por tanto, tiene poco sentido hablar de sectores ganadores y sectores perdedores.
Las lecciones de Europa
Para reforzar su argumento, la patronal ha recurrido a la comparación internacional. Guillermo ha destacado que hay países considerados económicamente exitosos que mantienen sectores tradicionales muy fuertes y competitivos. Ha mencionado el caso de la agricultura en los Países Bajos, un sector que, a pesar de ser considerado por algunos como poco moderno, es, en realidad, uno de los más eficientes y tecnificados del mundo. También ha citado la industria en Alemania, que continúa siendo el motor de la economía del país a pesar de las dificultades de los últimos años, y el turismo en Suiza, un sector que en otros contextos podría ser menospreciado, pero que allí contribuye de manera decisiva a la riqueza nacional.
La conclusión que extrae Foment es que el camino para mejorar la productividad en Catalunya no implica abandonar determinadas actividades económicas, sino modernizarlas e incorporar tecnología a todos los sectores, sin excepción. Lo que hace falta, según la patronal, es que el tejido productivo en su conjunto sea más eficiente, no que unos sectores crezcan a costa de otros.
Uno de los argumentos centrales del informe es que la conexión entre productividad y salario no es circunstancial, sino estructural. La patronal sostiene que no es casual que los países con niveles de eficiencia más elevados sean también los que registran sueldos medios más altos. Para explicar esta relación, Guillermo ha utilizado una comparación gráfica que ha despertado la atención de los asistentes. Ha señalado que un camarero alemán no sirve más cafés por hora que un camarero español, de manera que la diferencia de productividad entre ambos países no puede atribuirse a mayor esfuerzo individual de los trabajadores alemanes.
La clave, argumenta el dirigente patronal, es que el sistema económico en su conjunto es más eficiente en Alemania, y esta mayor eficiencia es la que permite financiar unos salarios más altos para todos los trabajadores, incluidos los del sector servicios. Aplicado a Catalunya, esta lógica lleva a la patronal a defender que las políticas públicas deberían concentrar sus esfuerzos en elevar la productividad global de la economía, más que en redistribuir la riqueza existente sin ampliar previamente la base productiva.
Regulación y absentismo, los dos grandes frenos a la productividad según Foment
Durante el turno de preguntas, el vicepresidente de Foment del Treball, Joan Roget, y el presidente de la comisión de Economía y Fiscalidad, Valentí Pich, han señalado cuáles son, a su entender, los principales factores que están limitando la mejora de la productividad en Catalunya. Ambos han coincidido en señalar la regulación como uno de los obstáculos más importantes. Según su diagnóstico, el exceso de normas y trabas administrativas está desincentivando la inversión y encareciendo el funcionamiento de las empresas, lo cual acaba repercutiendo negativamente sobre la eficiencia del conjunto del sistema.
El segundo factor señalado ha sido el absentismo laboral, un fenómeno que, según la patronal, está alcanzando niveles preocupantes y que limita la capacidad productiva de muchas compañías. Roget y Pich han defendido que para mejorar la productividad no basta con políticas de innovación tecnológica, sino que es necesario también abordar estos dos problemas estructurales. Sin un entorno normativo favorable y sin una reducción del absentismo, han advertido, cualquier intento de ganar eficiencia chocará con techos difíciles de superar.
Más allá de la adenda sobre productividad, el informe de coyuntura de Foment del Treball dedica un análisis detallado al impacto que el conflicto bélico en Oriente Medio tiene sobre la economía catalana. El documento reconoce que los principales indicadores macroeconómicos muestran una evolución favorable en términos generales, pero alerta de que la actividad industrial presenta una trayectoria menos dinámica en Catalunya que en el conjunto del Estado.
Según los datos recogidos por la patronal, el valor añadido bruto industrial continúa en desaceleración, una circunstancia que el informe atribuye a la mayor exposición del tejido productivo catalán a los mercados europeos. El encarecimiento de la energía derivado de la inestabilidad geopolítica es otro de los factores que, según Foment, está afectando negativamente a la economía. El estudio pronostica que el aumento de los precios energéticos reducirá la renta disponible de las familias, comprimirá los márgenes de las empresas e incrementará el grado de incertidumbre entre los agentes económicos. Todo ello, advierte la patronal, podría traducirse en una moderación adicional del crecimiento durante los próximos trimestres.