El mercado inmobiliario estatal muestra una demanda muy concentrada en los precios más asequibles. Según el análisis elaborado por pisos.com, el 37,2% de las búsquedas de vivienda en venta se sitúan en la horquilla de 100.000 a 200.000 euros, la más buscada con diferencia. Le siguen el tramo de 50.000 a 100.000 euros, con el 20,6%, y el de 200.000 a 350.000 euros, con el 20,4%. Por debajo de los 50.000 euros se concentra el 13,6% de las consultas. Sumando estos cuatro escalones, más del 91% de la demanda expresada en el portal se detiene antes de los 350.000 euros. Los segmentos superiores tienen un peso mucho menor: el de 350.000 a 500.000 euros recoge el 5,1% de las búsquedas, el de 500.000 a un millón de euros el 2,7%, y el que supera el millón se queda en el 0,4%. El estudio confirma que la demanda se organiza alrededor de un núcleo central, de 100.000 a 350.000 euros, que absorbe el 57,6% de todas las búsquedas en el Estado, mientras que los extremos funcionan con reglas propias y muy poco extrapolables.

El tramo más económico, el que no llega a los 50.000 euros, es también el que menos varía de un territorio a otro. Euskadi (15,9%) es el territorio donde tiene más peso, seguida de Navarra (15,6%), La Rioja y Galicia (14,7%) y Aragón (14,6%). En el extremo contrario aparece Asturias (12,2%), por delante de Canarias y Cantabria (13,0%) y Castilla-La Mancha (13,1%). Entre la primera y la última posición hay solo 3,7 puntos porcentuales de diferencia. "El tramo inferior a 50.000 euros se comporta prácticamente igual en Euskadi que en Extremadura, y esta uniformidad describe un perfil de usuario que rastrea oportunidades sin importarle mucho dónde están", explica Ferran Font, director de Estudios de pisos.com. "Son inversores que buscan producto para reformar y sacar rendimiento, compradores de garajes y trasteros, y también quien simplemente quiere saber qué hay ahí abajo".

Los territorios del millón de euros

En la parte superior, el reparto se invierte y la fotografía se vuelve extremadamente concentrada. Baleares encabeza la clasificación con el 1,7% de las búsquedas dirigidas a inmuebles de más de un millón de euros, seguida muy de cerca por Madrid (1,6%) y el País Vasco (1,2%). Ninguna otra comunidad llega al 0,5%. Canarias se queda en este umbral exacto y Catalunya, en el 0,4%. En el extremo opuesto, Castilla-La Mancha y Extremadura no registran ningún porcentaje en este segmento (0%), mientras que Aragón, Asturias, Castilla y León, La Rioja y Murcia se limitan al 0,1%. Un patrón similar, aunque menos extremo, se repite en la banda de 500.000 a un millón de euros, donde Baleares (11,3%), Euskadi (8,4%) y Madrid (7,8%) vuelven a despegarse del resto. "Estas tres comunidades juegan en un campeonato diferente porque su demanda no se financia igual", apunta Font. "Allí entran capitales que no dependen de una hipoteca ni miran el euríbor, y en las Baleares se suma un componente internacional que lleva décadas funcionando con su propia lógica".

La horquilla de 100.000 a 200.000 euros, la más buscada del conjunto estatal, es también donde los territorios muestran más dispersión. Canarias lidera con el 45,5% de sus búsquedas concentradas en este intervalo, seguida de la Comunitat Valenciana (41%), Catalunya (40,6%) y Cantabria (39,6%). Por encima de la media estatal se sitúan Aragón (38,7%), Murcia (38,2%) y Galicia (37,7%). En el otro lado, Baleares registra el porcentaje más bajo, con un 16,2%, a considerable distancia de Euskadi (25,9%), Madrid (27,3%) y Navarra (29,2%). La diferencia entre el archipiélago canario y el balear supera los 29 puntos porcentuales, el mayor contraste de todo el estudio entre dos comunidades en un mismo tramo de precio.

El estudio de pisos.com dibuja un mapa de la demanda inmobiliaria muy polarizado, donde las grandes ciudades y las zonas turísticas concentran la demanda de precios altos, mientras que el interior y las zonas menos dinámicas económicamente se orientan hacia los precios más bajos. La concentración de la demanda en el tramo de 100.000 a 200.000 euros es una constante en todo el país, pero con variaciones significativas que reflejan las diferencias en el poder adquisitivo y en las características de cada mercado local. Esta polarización es especialmente visible en los extremos, donde los territorios con más poder adquisitivo y presencia internacional dominan los segmentos más altos, mientras que las regiones más alejadas de los grandes centros económicos se mantienen en los tramos más bajos.