Como buena parte de la Unión Europea, España está acelerando en defensa, con más proyectos y mucho más gasto. Forma parte de los acuerdos de la UE con la OTAN para destinar el 2% del producto interior bruto de los países a la seguridad exterior, a raíz de la guerra de Ucrania, y también de Irán, así como del alejamiento de Estados Unidos de las Naciones Unidas. De hecho, Donald Trump ha exigido con especial vehemencia a Pedro Sánchez que gaste más en armamento y tecnología militar.
El Gobierno español está haciendo los deberes. El año pasado, aprobó decisiones de gasto en defensa por valor de 4.750 millones de euros, cifra que multiplica por 6,5 el gasto medio de la década anterior (2013-2024), según cálculos de BBVA Research, que prevé que España puede haber llegado al 2% del PIB.
El centro de análisis del banco vizcaíno ha recopilado, mediante inteligencia artificial, todos los acuerdos aprobados y recogidos en la documentación que cada semana publica el Consejo de Ministros. Entre 2013 y 2025, se trata de 26.000 acuerdos, y en el último año, la suma de los millones destinados a estas órdenes de gasto se habría disparado hasta acercarse al objetivo marcado por la OTAN.
BBVA Research observa también un cambio en el tipo de gasto del Estado en defensa. Mientras que en años anteriores, buena parte de los programas y dotación presupuestaria se dedicaba a la modernización, ahora esta es más amplia y hay también otros programas, que “se reparten entre prácticamente todas las categorías de inversión del espectro militar, desde sistemas de armas a capacidades aéreas, infraestructuras, ciberdefensa, I+D, logística o munición”.
Estas cifras no equivalen al presupuesto anual del Estado en defensa, sino que son un cálculo de BBVA Research para evaluar la evolución del gasto. Las órdenes, sin embargo, se tienen que materializar después en contratos públicos, cosa que se hace mediante licitaciones, cosa que también está pasando: desde mediados de 2025 se han adjudicado casi 2.000 millones de euros, es decir, “niveles históricamente elevados, con una fuerte focalización en contratos de adquisición de equipamiento militar”, observa el informe.
Catalunya, fuera de los corredores de defensa
En cuanto al reparto territorial del gasto, Catalunya todavía no figuraba entre los principales destinos, dado que no forma parte de los principales corredores de defensa, pero esto puede cambiar gracias a los planes de Indra para invertir en Catalunya y la intención del Govern de favorecer la industria dual, es decir, que sea a la vez para uso civil y militar. Catalunya es fuerte, por ejemplo, en movilidad y la tecnología, dos sectores que pueden aportar soluciones a la defensa.
Según el análisis de BBVA Research, Madrid, Sevilla, Albacete o Asturias aglutinan buena parte de las capacidades de diseño, fabricación e integración de los principales programas, ya que es donde se encuentran las grandes empresas del sector. Una parte importante de los contratos, el 43% en 2025, fue a parar a quince grandes empresas adjudicatarias.
