El sector vitivinícola catalán está experimentando un cambio significativo en sus canales de comercialización. Según un estudio impulsado por el Institut Català de la Vinya i el Vi, el 60% de las bodegas que practican el enoturismo en Catalunya declaran que la venta directa a los visitantes representa más del 10% de su producción total. Esta cifra evidencia que el contacto directo con el consumidor final está ganando terreno en un sector tradicionalmente dominado por la distribución. El informe, que ha analizado 127 bodegas del territorio, pone de manifiesto que la venta directa es un canal cada vez más relevante para las explotaciones vitivinícolas catalanas.

El documento revela que, aunque la distribución continúa siendo el principal canal de comercialización, la venta directa ha crecido en los últimos tres años. El 78% de las bodegas consultadas asegura que más de la mitad de los visitantes que reciben acaba comprando alguna botella después de la visita. Esta tasa de conversión, que supera el 50%, indica que el enoturismo no solo es una actividad lúdica y cultural, sino también una herramienta comercial efectiva. En cuanto al valor de la compra, el 79% de las bodegas declara un tique medio superior a los 20 euros, y un 29% lo sitúa por encima de los 40 euros, con una preferencia mayoritaria por productos de gama media.

Las bodegas quieren ampliar el peso de la venta directa

La tendencia al alza de la venta directa no parece que deba detenerse en el futuro inmediato. El estudio del INCAVI muestra que el 75% de las bodegas consultadas querría que la venta directa representara como mínimo el 25% de su negocio en los próximos años. Este dato evidencia que muchas bodegas ven margen para reforzar este canal y que consideran que el enoturismo puede convertirse en una fuente de ingresos más importante en el futuro. La combinación de venta directa y enoturismo se presenta como una oportunidad para diversificar los canales de comercialización y reducir la dependencia de la distribución tradicional.

El deseo de las bodegas de ampliar el peso de la venta directa es coherente con las tendencias observadas en otros sectores, donde el contacto directo con el consumidor final está ganando peso. La capacidad de generar una experiencia de marca, de fidelizar al cliente y de obtener un mejor margen son algunas de las ventajas que la venta directa ofrece a los productores. En el caso de las bodegas, el enoturismo es una herramienta que permite combinar la promoción del territorio con la comercialización de los vinos.

El origen de los visitantes es otro aspecto clave que se desprende del estudio. El 71% de las bodegas consultadas declara que Catalunya es el origen principal de sus visitantes, lo cual sitúa al público de proximidad como un activo estratégico para el sector. El visitante catalán, además de poder comprar vino después de la visita, puede volver a la bodega, repetir la compra, recomendar la experiencia y actuar como embajador del proyecto. Este vínculo con el territorio es un elemento diferenciador que las bodegas pueden aprovechar para fidelizar a sus clientes. La proximidad geográfica y cultural del visitante catalán le permite establecer una conexión más profunda con la bodega y con su proyecto. Esta conexión se puede traducir en más fidelidad y en una predisposición más elevada a repetir la compra. El estudio del Institut Català de la Vinya i el Vi destaca que, en un contexto en el que la recompra todavía es uno de los grandes retos del sector, el público de proximidad puede tener un papel central en la evolución del modelo de negocio de las bodegas.

A pesar de la buena conversión inmediata, la recompra posterior continúa siendo uno de los principales retos para las bodegas que practican el enoturismo. El estudio revela que el 45% de las bodegas declara que menos del 10% de los clientes repite la compra después de la visita. Este dato indica que, aunque la venta directa es efectiva en el momento de la visita, la fidelización posterior todavía tiene un margen de crecimiento importante. La capacidad de mantener el contacto con el cliente después de la visita es uno de los factores clave para incrementar la recompra.

El estudio del INCAVI abre la puerta a futuras líneas de trabajo para mejorar la fidelización de los clientes del enoturismo. La implementación de programas de fidelización, el envío de boletines, la promoción de eventos y la creación de comunidades de clientes son algunas de las estrategias que las bodegas pueden utilizar para mantener el contacto con sus visitantes. El objetivo es convertir una compra puntual en una relación a largo plazo que genere ingresos recurrentes para la bodega. La proximidad geográfica de los visitantes catalanes es un factor favorable para esta estrategia, que puede contribuir a consolidar el modelo de negocio basado en el enoturismo.