El endeudamiento de los hogares y las empresas españolas alcanzó al cierre del ejercicio 2025 su nivel más bajo de las últimas dos décadas y media, según los datos publicados este viernes por el Banco de España. En términos relativos, la reducción del pasivo en relación con el tamaño de la economía refleja el impacto positivo del crecimiento del producto interior bruto, que actuó como factor compensatorio ante el incremento del endeudamiento en términos absolutos. El supervisor bancario destaca que esta evolución sitúa los indicadores de endeudamiento en niveles que no se registraban desde finales del siglo pasado.
La deuda de las familias españolas se situó en el 42,8% del PIB al cierre de 2025, lo cual representa la cifra más baja desde el cuarto trimestre de 1999. Este dato refleja el proceso de desendeudamiento que los hogares han llevado a cabo en las últimas dos décadas, después de los máximos alcanzados durante los años del boom inmobiliario. A pesar de que el endeudamiento en términos absolutos aumentó, pasando de 696.000 millones de euros en 2024 a 723.000 millones en 2025, el comportamiento positivo de la economía española permitió reducir el peso del pasivo sobre el conjunto de la producción nacional.
El pasivo de las empresas se reduce hasta el 62%
En el caso del tejido empresarial, el endeudamiento disminuyó hasta el 62,6% del PIB, unos números que no se observaban desde el tercer trimestre del año 2001. Igual que en el segmento de los hogares, el endeudamiento absoluto de las empresas experimentó un ligero incremento, pasando de los 1.048.000 millones de euros a los 1.056.000 millones. No obstante, la fortaleza del crecimiento económico, que alcanzó una tasa del 2,8% durante el ejercicio, consiguió contrarrestar esta subida y situó el coeficiente de endeudamiento en mínimos históricos recientes.
El hecho de que el endeudamiento en términos absolutos haya aumentado ligeramente tanto en los hogares como en las empresas no ha impedido que los coeficientes sobre PIB hayan caído a mínimos de 25 años. Esta aparente paradoja se explica por el efecto denominador: el crecimiento del 2,8% de la economía española durante el 2025 ha ampliado la base sobre la cual se calcula el porcentaje de endeudamiento. En otras palabras, aunque familias y empresas deben más dinero en términos nominales, esta deuda pesa menos porque la economía global es más grande y genera más ingresos. Este fenómeno refleja una mejora de la salud financiera del sector privado español en su conjunto.
Los niveles de endeudamiento actuales contrastan notablemente con los máximos históricos alcanzados por la economía española antes del estallido de la crisis financiera internacional y el posterior estallido de la burbuja inmobiliaria. En aquella época, el endeudamiento de los hogares llegó a superar el 80% del PIB, mientras que el de las empresas llegó a doblar la producción nacional. El largo proceso de desendeudamiento iniciado después de la crisis ha permitido reducir estas ratios a niveles mucho más sostenibles, lo cual sitúa al sector privado español en una posición más robusta para afrontar eventuales choques económicos futuros. El Banco de España destaca que esta evolución es positiva para la estabilidad financiera del país y para la capacidad de familias y empresas de hacer frente a sus obligaciones de pago en un entorno de tipos de interés todavía elevados.
