El empleo entre los mayores de 55 años ha crecido en los últimos años y roza ya los 5 millones de ocupados por encima de esa edad, aunque el paro de larga duración y las barreras de entrada persisten en un contexto demográfico que urge políticas para integrar a un colectivo clave para sostener el mercado laboral.

Según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), los ocupados mayores de 55 años sumaban a cierre del primer trimestre de este año 4,93 millones y representan el 22% del total, lo que supone 242.500 más que en el mismo periodo del año pasado en un mercado laboral en récord.

Tras esta mayor presencia de profesionales sénior están varios factores como el envejecimiento de la población, la prolongación de las carreras laborales y el menor recurso a las prejubilaciones, explica el director general de la Fundación Adecco, Francisco Mesonero, en declaraciones a Efe. Mesonero también recuerda que cada vez más personas compatibilizan trabajo y pensión o retrasan la jubilación tras las medidas incluidas en la última reforma.

El año pasado, se produjeron 40.952 altas en jubilación demorada (el 10,9% del total, frente al 4,8% de 2019), al tiempo que actualmente hay 13.000 personas en jubilación activa, la modalidad que permite compatibilizar trabajo y pensión y que entró en vigor hace un año.

Como consecuencia del retraso voluntario del momento del retiro y la menor anticipación, la edad media de acceso a la jubilación se sitúa en los 65,2 años, casi un año más que en 2019.

Barreras de entrada y de salida

Pero la otra cara de la moneda está en las cifras de desempleo y en la dificultad para reengancharse cuando ven interrumpida su carrera laboral, así como en la falta de formación o la mayor brecha digital algo en lo que, coinciden algunos expertos, podría ayudar la IA.

"El talento mayor de 45 años afronta una doble barrera: de salida (despidos desproporcionados) y de entrada (contratación reducida), lo que genera un embolsamiento de desempleo de larga duración que afecta a más de un millón de personas mayores de 52 años", según un informe de la Fundación Más Sénior al que ha tenido acceso Efe.

Según datos de esta fundación, en marzo de 2026, los menores de 25 años lograron casi el mismo volumen de contratos (308.094) que todo el colectivo mayor de 45 (367.204), a pesar de que estos últimos suponen la mitad de la población activa. Además, 755.500 personas mayores de 50 años están en paro (1 de cada 3 parados en España) y de ellos el 53% son parados de larga duración.

Una penalización que es aún mayor en las mujeres que representan el 57% del desempleo sénior, "enfrentándose al edadismo sumado al sexismo estructural", denuncia la Fundacion Más Senior.

Más incentivos y menos prejuicios

Esta realidad choca con unas perspectivas de un mercado laboral que afronta un futuro demográfico complicado. Según un reciente informe de la OCDE, la población en edad de trabajar se habrá reducido en un 30% en España en 2060 "siendo el país que experimentará el mayor descenso de la tasa de empleo con respecto a la población entre los países de la OCDE". 

Este cambio demográfico tendrá importantes consecuencias para el crecimiento económico de España si no se toman medidas entre las que el organismo prioriza contar más con los trabajadores senior. "Es urgente evolucionar del modelo actual, en el que solo un tercio de las personas de entre 55 y 65 años participan en actividades de formación, a otro en el que las personas se formen a lo largo de toda su vida laboral", recomienda la OCDE que también señala al papel de la IA en este sentido.

La IA puede mejorar la productividad y apoyar en tareas complejas pero, incide la OCDE, no es un sustituto ni una "solución milagrosa" ante la falta de trabajadores humanos. "El drama es el desempleo de alguien de 55 años (...) no nos lo podemos permitir y ahí deben hacer mucho las políticas activas de empleo con formación upskilling (perfección de habilidades) o de reskilling (nuevas habilidades para cambiar de puesto)", resume Mesonero que inciden en las empresas no pueden ignorar la fuerza laboral de esa edad. El gran reto de las empresas, resume, es la gestión del talento senior.

Y para avanzar, el informe de Fundación Mas Senior reclama, entre otras medidas, más incentivos a la contratación de mayores y, sobre todo, acabar con los prejuicios. "No nos falta talento, nos sobran prejuicios. Las empresas que primero sepan integrar la veteranía con la innovación serán las que liderarán el mercado", concluye la directora general de la Fundacion Más Senior, Sonia Catalán.