El absentismo laboral se ha convertido en una de las grandes disfunciones estructurales de la economía española, según se desprende de un exhaustivo informe elaborado por el Foro Regulación Inteligente (FRI). Los datos revelan que desde el año 2019, las ausencias en el puesto de trabajo debido a enfermedad, accidente o incapacidad temporal se han disparado un 53%.
Este incremento espectacular no solo refleja un profundo cambio en los hábitos laborales, sino que comporta un lastre económico para el conjunto del Estado. El coste total asociado a este fenómeno se estima en casi 129.000 millones de euros, una cifra astronómica que equivale al 8,1% del Producto Interior Bruto (PIB) español.
Para poner esta cantidad en perspectiva, el pago derivado del absentismo supone el 67,8% de todo el gasto público anual en pensiones contributivas, una comparación que subraya su gravedad como problema macroeconómico de primera magnitud. Esta desviación de recursos amenaza directamente la competitividad de las empresas y la sostenibilidad del sistema de protección social.
El problema se manifiesta de manera cotidiana con una imagen elocuente: cada día, una media de casi 1,6 millones de trabajadores no acuden a su puesto de trabajo. Esta realidad es especialmente aguda en determinados sectores con una alta exigencia física, como los servicios relacionados con la edificación y, de forma destacada, el sector de la limpieza, donde las tareas repetitivas y el desgaste físico se convierten en factores de riesgo añadidos para la salud laboral.
El informe del FRI pone de manifiesto una paradoja preocupante en la evolución del mercado laboral español. A pesar de que el Estado alcanzó la cifra récord de 22,4 millones de personas ocupadas en el año 2025, el crecimiento del número de horas realizadas ha sido notablemente más moderado, generando así un desacoplamiento "inédito" entre el empleo y la productividad real. En el período comprendido entre 2019 y 2025, mientras los puestos de trabajo equivalentes a jornada completa aumentaron un 14%, las horas efectivamente trabajadas solo lo hicieron en un 11%. Esta divergencia creciente indica que, a pesar de crearse más empleo, el rendimiento colectivo no evoluciona al mismo ritmo, y una de las causas principales es precisamente el aumento exponencial de las ausencias.
El Foro Regulación Inteligente concluye que la evolución del absentismo responde a un cambio estructural profundo en el mercado de trabajo, más allá de circunstancias cíclicas o puntuales. Factores como el envejecimiento de la población activa, el aumento de las enfermedades crónicas relacionadas con el estilo de vida, cambios en la cultura organizativa y, posiblemente, una menor tolerancia a ciertas condiciones de trabajo, estarían alimentando esta tendencia de fondo, que "preocupa tanto por su dimensión económica como por su persistencia temporal".
Ante este escenario, la entidad aboga por una actuación coordinada y multifactorial. Sus recomendaciones exigen reforzar de manera decisiva los sistemas de prevención de riesgos laborales, mejorar los protocolos de reincorporación tras bajas médicas para evitar recaídas, revisar los incentivos actuales para asegurar que no generan efectos perversos y, sobre todo, fortalecer la cooperación entre los tres actores clave: las empresas, las mutuas colaboradoras y las distintas administraciones públicas. Solo con una estrategia integral se podrá atajar esta hemorragia económica y recuperar la senda de una productividad sólida y sostenible.
LABORAL
El coste del absentismo laboral en España alcanza los 129.000 millones de euros
El gasto representa el 8,1% del PIB
- ON ECONOMIA
- Barcelona. Martes, 20 de enero de 2026. 20:30
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