Cerca del 60% de las compañías aseguradoras prevé incrementar su inversión en inteligencia artificial en una horquilla comprendida entre el 4% y el 20% durante 2026, según se desprende de el Informe sobre el impacto de la IA y los datos: La confianza como clave, elaborado por SAS. Un 8% adicional de las entidades encuestadas anticipa un aumento superior al 20% en su dotación presupuestaria para esta tecnología, mientras que aproximadamente un tercio del sector prevé incrementos inferiores al 3%, mantenimiento del gasto o, incluso, recortes en comparación con el ejercicio anterior.
El estudio, que analiza el grado de adopción y las estrategias de implementación de la inteligencia artificial en diferentes sectores económicos, identifica patrones que evidencian un enfoque significativamente más prudente por parte de la industria aseguradora en comparación con otros ámbitos como la administración pública o el sector bancario. Esta cautela se manifiesta en diversos indicadores recogidos por el informe.
Solo el 7% de las compañías aseguradoras se considera a sí misma como "transformadora" en materia de inteligencia artificial, el porcentaje más bajo entre todos los sectores analizados por el estudio de SAS. Este dato contrasta con la percepción que tienen de sí mismas las entidades financieras o las administraciones públicas, que presentan índices muy superiores de autoevaluación en esta categoría. El informe detecta, además, una debilidad estructural significativa en la infraestructura tecnológica del sector. El 14% de las aseguradoras mantiene sus bases de datos en espacios aislados y no integrados, una fragmentación que, según los autores del estudio, "frena la innovación y la adopción a escala corporativa" de las herramientas de inteligencia artificial.
Esta falta de integración impide explotar de manera eficiente el volumen de información que genera el negocio asegurador y limita la capacidad de entrenar modelos predictivos robustos. En esta misma línea, el informe revela que el 51% de las aseguradoras declara no disponer de una gobernanza de datos "eficaz", un déficit que compromete la calidad, la trazabilidad y la seguridad de la información utilizada por los sistemas de inteligencia artificial. Idéntico porcentaje de empresas reconoce que sus bases de datos no están centralizadas ni optimizadas para su aprovechamiento por parte de herramientas de aprendizaje automático y analítica avanzada.
Una estrategia de crecimiento prudente
Los autores del informe interpretan estos datos no como un rechazo o un retraso en la adopción de la inteligencia artificial, sino como una fase previa de consolidación de la infraestructura tecnológica necesaria para su implantación efectiva. "Lejos de ser desalentadores, estos datos indican que las aseguradoras buscan establecer una base de datos sólida antes de desplegar estas tecnologías a gran escala", señala el informe de SAS. Esta interpretación se ve reforzada por las previsiones de inversión, que, a pesar de ser moderadas en comparación con otros sectores, reflejan un compromiso creciente con la inteligencia artificial. La mayoría de las compañías opta por incrementos contenidos pero sostenidos, en lugar de apuestas innovadoras de gran volumen, una estrategia coherente con la necesidad previa de resolver los déficits de integración y gobernanza de datos.
El informe identifica también otra restricción significativa para la adopción de la inteligencia artificial en el sector asegurador: la dificultad para disponer de los perfiles profesionales adecuados. El 44% de las compañías encuestadas manifiesta percibir una escasez notable de talento especializado en inteligencia artificial, un déficit que afecta tanto a la capacidad de desarrollar soluciones propias como a la de supervisar y gestionar las herramientas adquiridas a proveedores externos. Esta falta de capital humano cualificado no se limita a los perfiles técnicos más especializados, sino que se extiende también a la capacidad de combinar las herramientas tecnológicas emergentes con equipos humanos capacitados para supervisar su funcionamiento, interpretar sus resultados y corregir sus desviaciones. La coexistencia de sistemas automatizados y supervisión humana se configura, según el estudio, como uno de los retos críticos para una adopción exitosa de la inteligencia artificial en el sector.
La reducción del gasto
El informe de SAS analiza también la rentabilidad de la inversión asociada a los diferentes casos de uso de la inteligencia artificial en el sector asegurador. La conclusión es clara: las iniciativas orientadas exclusivamente a la reducción de costes operativos "son las que ofrecen un menor retorno" entre todos los usos analizados. En cambio, las oportunidades más rentables se asocian a tres áreas estratégicas. La primera es la mejora de la experiencia del cliente, mediante la personalización de los productos, la agilización de los procesos de contratación y siniestros y la capacidad de anticiparse a las necesidades de los asegurados.
La segunda es la expansión de la cuota de mercado, aprovechando la capacidad analítica para identificar nichos desatendidos, diseñar ofertas a medida y optimizar los canales de distribución. La tercera es el refuerzo de la resiliencia del negocio, utilizando modelos predictivos para anticipar riesgos emergentes, detectar fraudes con más precisión y optimizar la gestión de las carteras. Esta jerarquía de rentabilidades sugiere que las aseguradoras que limiten la aplicación de la inteligencia artificial a la automatización de procesos y la contención de gastos obtendrán un beneficio marginal muy inferior al de las compañías que integren esta tecnología en su estrategia de crecimiento y diferenciación competitiva.