El Col·legi d'Economistes de Catalunya ha pedido esta semana que se aceleren las obras de ampliación del aeropuerto de El Prat. La entidad insta a las partes implicadas a tomar las medidas necesarias y a agilizar con urgencia los pasos técnicos y presupuestarios del futuro Plan Director, así como a avanzar las obras preparatorias dentro del DORA III, para que se puedan culminar en el ciclo regulatorio siguiente. El decano del Col·legi, Carlos Puig de Travy, ha señalado que "Catalunya debe mirar al futuro y programar convenientemente con tiempo los proyectos infraestructurales que son imprescindibles". Esta petición llega después de que el Gobierno español haya dado luz verde al Documento de Regulación Aeroportuaria para el período 2027-2031. El nuevo plan prevé una inversión de cerca de 13.000 millones de euros en el conjunto de la red de Aena durante los próximos cinco años. De esta cifra, 1.765 millones se reservan para el aeropuerto de Barcelona-El Prat, aproximadamente la mitad del presupuesto comprometido para el aeropuerto catalán.

Esta circunstancia implica que solo se podrá llevar a cabo una primera parte del proyecto y que el grueso de la ampliación quedará para después de 2031. El Col·legi d'Economistes considera que esta situación puede perjudicar la competitividad del aeropuerto y de la economía catalana, y por ello reclama que se aceleren los trámites para que las obras puedan avanzar al ritmo necesario. A pesar de la limitación presupuestaria, Aena defiende su hoja de ruta y calcula que la ampliación completa de El Prat podría estar terminada entre 2034 y 2035. El presidente de la compañía, Maurici Lucena, ha explicado en varias ocasiones que el plan director de Barcelona es uno de los proyectos más complejos de la red aeroportuaria y que su ejecución requerirá más tiempo. Sin embargo, sostiene que no hay indicios de que los compromisos adquiridos por Aena deban sufrir retrasos. La compañía ha señalado que el proyecto requiere una planificación cuidadosa y que las obras deben hacerse por fases para garantizar la continuidad del servicio y minimizar las afectaciones a los usuarios. Aena también ha destacado que la ampliación de El Prat es una pieza clave para el futuro del aeropuerto y para su capacidad de atraer vuelos intercontinentales.

El proyecto para transformar El Prat en un gran hub intercontinental lleva años rodeado de polémica. La ampliación de la pista sobre el mar y las actuaciones previstas alrededor del aeropuerto han generado oposición por su posible impacto ambiental. Los críticos señalan especialmente los efectos sobre espacios naturales como La Ricarda y El Remolar-Filipines, incluidos en el entorno de la Red Natura 2000. Estos espacios naturales son zonas protegidas por su riqueza ecológica y por la presencia de hábitats y especies de interés comunitario.

Las organizaciones ecologistas y diversos colectivos vecinales han manifestado su preocupación por las consecuencias que la ampliación podría tener sobre estos entornos, y han pedido que se lleven a cabo los estudios ambientales necesarios antes de sacar adelante el proyecto. El debate sobre la ampliación de El Prat se enmarca en un contexto más amplio de discusión sobre el modelo de movilidad y el papel de los aeropuertos en la transición ecológica. Mientras los defensores del proyecto argumentan que la ampliación es necesaria para mantener la competitividad de Barcelona como destino internacional, los críticos señalan que hay que priorizar la sostenibilidad y la protección de los espacios naturales.