Catalunya, y en especial Barcelona y su área metropolitana, son un polo de atracción de start-ups. Concretamente, el quinto de la Unión Europea, según los datos de Acció, que ha actualizado el censo de empresas emergentes. En 2025, nacieron 378 empresas emergentes en Catalunya, que cerró el año con la cifra récord, 2.403, un 5,2% más.

Por start-ups se entiende las empresas de hasta diez años de vida que son tecnológicas, de gran crecimiento, con modelos de negocio escalables, repetibles y aplicables en entornos globales. Catalunya es el quinto mejor ecosistema de la UE por detrás de París, Berlín, Estocolmo y Amsterdam. Como ha recordado Miquel Sàmper, consejero de Empresa i Treball de la Generalitat, es la única de estas ciudades que no cuenta con el apoyo de un estado.

El consejero ha presentado el Análisis del Ecosistema start-up en Catalunya 2026, elaborado por Acció, que hace la foto del sector. El año pasado se cerró con récord de empresas emergentes, 2.403, 118 más que en 2024. Esta cifra es la diferencia neta, fruto de la creación de 378 start-ups y de la baja de 260 (51 menos que el año anterior), más de la mitad porque han pasado de los diez años y han salido de la lista, mientras que el resto han sido compradas por otras empresas o han quebrado. En diez años, el número se ha más que duplicado.

También han batido récord de facturación, con 2.947 millones de euros, un 26% más, y el triple que hace diez años. Las empresas emergentes facturan el equivalente al 0,9% del PIB catalán. En cuanto al empleo, el crecimiento todavía es más importante, del 34%, hasta las 30.500 personas.

Las start-ups están altamente internacionalizadas, ya que el 28% tienen un fundador internacional y un 60% trabajadores extranjeros. Un 61% exporta, y el primer mercado, a diferencia del global de las empresas catalanas, son los Estados Unidos, seguidos de Francia, Alemania, Italia y Reino Unido.

Una de las pocas cifras que no son récord es sobre las rondas de financiación. Las start-ups catalanas levantaron 1.131 millones de euros con 203 rondas de inversión, un 8% más que en 2024 pero una cifra sensiblemente inferior a los años 2021 y 2022. El número de rondas cayó ligeramente respecto a 2024, pero el importe medio se disparó de los 3,9 a los 5,6 millones de euros.

Plan para impulsar el crecimiento empresarial

El secretario de Empresa y Competitividad y consejero delegado de Acció, Jaume Baró, ha destacado que dentro del ecosistema start-up, Catalunya cuenta con 429 scaleups, que son las que han levantado una ronda de financiación de más de un millón de euros o han crecido un 20% cada año durante los tres últimos ejercicios, y que concentran la mitad de facturación y de empleo; 374 deep tech, que tienen una base tecnológica y científica sólida y generan impacto, “las que hacen que la economía se transforme”, y 308 spin-offs, que son las promovidas por la comunidad universitaria o la investigación. El sector de la salud es el más activo y es el que más crea y más factura.

“El Gobierno debe tener un compromiso muy fuerte con las start-ups”, ha reivindicado Miquel Sàmper, que ha recordado el objetivo de llegar a 3.000 en 2030 y ha avanzado una ley para facilitar su crecimiento, aunque no la ha detallado: “Estamos impulsando un acuerdo de Gobierno para crear un instrumento que facilite el crecimiento de las empresas, y esto debe ayudar a las start-ups. Queremos tener más pequeñas empresas que se transformen en medianas y más medianas, en grandes”. El acuerdo no irá al Gobierno esta semana ni las próximas, se plantea a medio plazo.