El conflicto bélico en Oriente Medio podría restar hasta un 0,9% del PIB estatal, según un análisis elaborado por CaixaBank Research. Este impacto negativo llegaría a través de tres ámbitos: un aumento sostenido de la inflación, una posible debilidad de la demanda externa y un endurecimiento de las condiciones financieras. El informe advierte que la amplitud de la horquilla refleja la elevada incertidumbre asociada a la evolución del conflicto y a sus efectos sobre la economía global. El primero de los tres factores que el centro de estudios de la entidad identifica como posibles transmisores del impacto económico es el encarecimiento de la energía y de otros productos provenientes de la región del Golfo Pérsico, junto con el aumento de los costes del transporte marítimo.

Este repunte de los precios energéticos tiene efectos inmediatos sobre la inflación, especialmente en una economía como la española, que importa una parte significativa de su consumo de combustibles fósiles. A corto plazo, esta vía inflacionista es la que podría generar un impacto más rápido y perceptible sobre las economías domésticas y las empresas. El segundo factor de riesgo afecta a la demanda externa. Si el conflicto en Oriente Medio acaba frenando el crecimiento económico de los principales socios comerciales de España, las exportaciones españolas se podrían ver perjudicadas. El informe señala que la exposición directa a los países del Golfo Pérsico es limitada, ya que las ventas españolas a esta región representan solo el 0,7% del PIB. No obstante, el riesgo más relevante procede del deterioro del entorno internacional en su conjunto, dado que una desaceleración generalizada de la economía mundial acabaría afectando la demanda de los productos españoles.

El escenario de endurecimiento financiero

El tercer factor que puede actuar como transmisor del impacto es el endurecimiento de las condiciones financieras. Eventuales subidas de tipos de interés, motivadas por las presiones inflacionistas derivadas del encarecimiento de la energía, pueden afectar la actividad financiera y ralentizar la inversión y el consumo. El informe advierte que un alza de 100 puntos básicos en los tipos de interés podría traducirse en una pérdida acumulada de aproximadamente 0,4% del PIB en un plazo de dos años, con un impacto más acentuado a partir de 2027. Según las estimaciones recogidas en el análisis, un aumento del 10% en el precio del crudo puede elevar la inflación al 0,2%, mientras que un incremento similar del gas añadiría alrededor de 0,05 puntos adicionales. En conjunto, el repunte de los precios energéticos puede sumar hasta un punto porcentual a la inflación prevista para 2026, que actualmente se sitúa en el 2,4%. Este choque inflacionista llega en un momento en que las economías europeas aún no han completado la recuperación total después del episodio inflacionista desencadenado por la guerra en Ucrania.

Para hacer frente a esta eventual subida de precios, el Gobierno ha aprobado un paquete de medidas valorado en unos 5.000 millones de euros, equivalente al 0,3% del PIB, centrado en rebajas fiscales sobre la energía y en ayudas directas a los sectores más afectados. Entre las iniciativas destacan la reducción del IVA de los carburantes y de la electricidad al diez por ciento, la rebaja del impuesto especial eléctrico al 0,5%, la subvención de veinte céntimos por litro de gasóleo profesional y diversas ayudas al sector agrícola e industrial. Según CaixaBank Research, estas medidas permiten amortiguar el impacto macroeconómico negativo del choque energético y reducen el efecto sobre la inflación en unas cuatro décimas, situando la inflación media alrededor del 3%, siempre que se mantengan vigentes hasta junio.

El informe plantea dos escenarios posibles en función de la duración y la intensidad del conflicto. En el escenario más benigno, con una resolución rápida de las hostilidades y sin daños significativos en las infraestructuras energéticas, el impacto negativo sobre el PIB español se situaría alrededor de dos décimas porcentuales. En cambio, en el escenario más adverso, con daños prolongados en las instalaciones energéticas de la región y un clima de incertidumbre sostenido, la caída de la actividad económica podría aproximarse a un punto porcentual. Esta horquilla tan amplia refleja la dificultad de realizar predicciones precisas en un contexto geopolítico extremadamente volátil.

Aunque el centro de estudios de CaixaBank valora positivamente la activación de medidas fiscales para contener el impacto inmediato, también lanza una advertencia de cara al futuro. Si el conflicto se prolonga en el tiempo y las medidas de alivio deben mantenerse durante meses, el informe recomienda focalizarlas en los colectivos más vulnerables para ganar efectividad y limitar el coste fiscal. En otras palabras, una política de ayudas universales y sin plazo puede acabar siendo ineficiente y demasiado onerosa para las arcas públicas, mientras que un sistema de ayudas bien dirigidas permitiría proteger a quienes más lo necesitan sin disparar el gasto público.