A finales de 2024, un 54% de los hogares españoles tenían algún tipo de deuda, con un importe medio pendiente de 29.900 euros. Respecto a finales de 2022, el porcentaje de hogares endeudados se redujo del 57% al citado 54%, lo que supone un cambio de tendencia, que está lejos de los valores anteriores a 2014, cuando el porcentaje era del 49,02%.
El Banco de España destaca que la caída observada entre 2022 y 2024 es la más importante observada en la serie estadística de la Encuesta Financiera de las Familias que publica la autoridad monetaria.
También indica que el hogar endeudado mediano dedicaba a finales de 2024 un 13,4% de su renta bruta al pago de sus deudas, cuando en 2022 el porcentaje era del 13,9%. Asimismo, el porcentaje de hogares endeudados con una ratio de pagos por deuda superior al 40% de la renta se situó en el 7,9% en 2024, frente al 8,5% registrado en 2022.
Por otra parte, el volumen de deuda pendiente representaba, en mediana, el 69,7% de los ingresos anuales del hogar endeudado en 2024, frente al 77,4% observado en 2022.
La compra de una vivienda para residencia habitual o la de otros activos inmobiliarios es el principal motivo por el cual las familias españolas piden un préstamo bancario, según el Banco de España. De hecho, el componente más importante de la deuda de los hogares fue el destinado a la compra de la vivienda principal, que representaba a finales de 2024 un 64,6% de toda la deuda de los hogares españoles.
Los siguientes motivos por los cuales se contraen otras deudas son, por orden de importancia, la compra de vehículos y otros bienes duraderos, la realización de reformas en el hogar, los tratamientos médicos y la financiación de la actividad empresarial.
Por estas últimas causas, a finales de 2024, un 25% de los hogares españoles había contratado un crédito personal, como consta en la última Encuesta Financiera de las Familias que ha publicado el Banco de España. Desde finales de 2022, el porcentaje de hogares con préstamos personales se ha reducido al pasar del 27,4% al 25%. El descenso rompe la tendencia creciente que se observaba desde 2014; además, esta caída se aprecia de forma generalizada para casi todos los grupos de hogares.
En concreto, se registra principalmente en los hogares cuyo cabeza de familia tiene entre 55 y 64 años, aquellos en los que es empleado por cuenta propia y los que cuentan con tres o más miembros trabajando.
La cantidad pendiente mediana de estos préstamos personales era de 8.000 euros, un 8,7% más que en 2022, valor que crece con la renta y con el número de personas que trabajan en el hogar. No obstante, es relativamente constante entre los distintos grupos de edad (salvo para los mayores de 65 años, para los que es menor) y de riqueza. También es algo más elevado, alcanzando los 11.800 euros, entre los hogares cuyo cabeza de familia es empleado por cuenta propia.
Las tarjetas, con 1.000 euros de crédito
Otra forma de financiar a crédito las compras de las familias españolas es el uso de las tarjetas de crédito que, a finales de 2024, utilizaron el 7,9% de los hogares. Especialmente, se da esta circunstancia en las casas cuyo cabeza de familia tiene entre 35 y 54 años. El saldo mediano de este tipo de deuda era de 1.000 euros para el conjunto de hogares endeudados mediante tarjetas de crédito, una cantidad que es relativamente constante por niveles de renta, estado laboral y riqueza neta.
La encuesta financiera del Banco de España muestra cómo la fracción de los hogares que recurrían a las tarjetas de crédito para obtener crédito se mantuvo prácticamente constante entre 2022 y 2024: pasó del 7,6% al 7,9%, lo que ha frenado la caída observada desde 2017.
Respecto a la cantidad mediana de deuda obtenida a través de tarjeta de crédito, esta experimentó una caída de 1.100 euros a 1.000 euros, un 7,5% en dos años, aunque el descenso es dispar según la tipología de hogares, con especial incidencia entre los hogares más jóvenes.
Otras deudas
Hay un reducido porcentaje de familias españolas, el 13% a finales de 2024, que también contrae otro tipo de deudas. Son alternativas como las líneas de crédito, pagos aplazados, saldos deudores en cuentas corrientes, anticipos, préstamos de familiares o amigos, deudas por leasing o renting y otras.
Estos instrumentos financieros se usan cada vez más. Entre 2022 y 2024, ha pasado del 11,7% al citado 13% el volumen de hogares que han recurrido a estas alternativas.
Destaca el hecho de que el volumen mediano de esta deuda creció con fuerza (35,6%), pasando de 2.100 euros a 2.800 euros, con aumentos importantes en casi todas las tipologías de hogares, pero especialmente aquellos cuyo cabeza de familia tenía entre 55 y 64 años y los inactivos y parados.
