El Banco Central Europeo (BCE) ha cumplido los pronósticos y ha decidido mantener los tipos de interés en la zona euro en el 2% en su reunión de este jueves. A pesar de ello, se espera que los suba en los próximos meses, y que lo pueda hacer tres veces este año, para paliar los efectos inflacionarios de la invasión de Irán por parte de Estados Unidos e Israel.

En el comunicado emitido tras la reunión del consejo de gobierno del BCE, ha admitido que "se han intensificado los riesgos al alza para la inflación y los riesgos a la baja para el crecimiento", y se ha comprometido a "fijar la política monetaria para garantizar que la inflación se estabilice en el objetivo del 2% a medio plazo". Actualmente se sitúa en el 3%.

La institución admite que la guerra ha disparado los precios energéticos y reconoce que "las expectativas de inflación a corto plazo han aumentado de forma significativa". Por ello, el consejo de gobierno del BCE "supervisará de cerca la situación y seguirá un enfoque dependiente de los datos". Las decisiones sobre los tipos de interés se basarán "en la evaluación de las perspectivas de inflación y de los riesgos que las rodean, a la luz de los datos económicos y financieros entrantes, así como de la dinámica de la inflación subyacente". En todo caso, "el consejo de gobierno no se compromete de antemano con ninguna trayectoria concreta de los tipos", concluye el comunicado.

Decisión esperada del Banco Central Europeo

La decisión de hoy no ha sorprendido, ya que se esperaba que se mantuvieran los tipos, pero se espera un nuevo ciclo alcista. Ahora, la facilidad de depósito se sitúa en el 2%, nivel en el que se encuentra desde junio del año pasado, cuando el BCE cerró un año de bajadas, desde 4% en el que estaba previamente. Después de la inflación por la guerra de Ucrania, los precios se moderaron y la economía necesitaba más liquidez, motivo por el cual se bajaron los tipos.

Ahora la situación ha cambiado. La guerra de Irán y sus consecuencias en la economía, y especialmente en los precios, por el cierre del estrecho de Ormuz, urgen medidas para detener la inflación y ha modificado los planes de los bancos centrales. La Reserva Federal ha abandonado las bajadas de tipos que se planteaba, mientras que el BCE se plantea ya subirlos. En la última reunión, el organismo que preside Christine Lagarde ya advirtió que incrementarían la vigilancia en la evolución de la economía y el impacto inflacionario del conflicto.

Los precios en la eurozona parecen aconsejar la subida. Según los datos difundidos este mismo jueves por Eurostat, la inflación subió cuatro décimas en abril, hasta situarse en el 3%. El principal elemento que disparó el índice fue la energía, que se encareció un 10,9% a causa de la subida del petróleo y el gas por el cierre de Ormuz. Precisamente el petróleo ha vuelto a marcar récord este jueves, por encima de los 120 dólares el barril.