El activo de reserva del Banco de España ha registrado un hecho sin precedentes al finalizar el año 2025. Según la última actualización de la estadística de financiación publicada esta semana por la institución, el valor de mercado de sus reservas de oro y activos netos en moneda extranjera cerró el mes de diciembre en cifras cercanas a los 94.000 millones de euros.

Esta cifra, que representa un aumento de 479 millones respecto al mes de noviembre, constituye el registro más elevado de toda la serie histórica, la cual se remonta al año 1999, momento en que se constituyó el euro como moneda común. Este hito no es un hecho aislado, sino la culminación de una tendencia alcista sostenida a lo largo del año pasado, con una diferencia interanual positiva de 7.626 millones de euros.

La evolución del patrimonio del banco central español se enmarca en un escenario macroeconómico y geopolítico global caracterizado por una revalorización excepcional del oro. El metal precioso, tradicional refugio de valor en tiempos de incertidumbre, experimentó durante 2025 una apreciación cercana al 65% en los mercados internacionales, situando su cotización en torno a los 4.350 dólares por onza. Sin embargo, la dinámica alcista no se ha detenido con el cambio de año.

Las primeras semanas de 2026 han sido testigos de nuevos impulsos en la cotización, alimentados por tensiones geopolíticas en diversos puntos del planeta, como la crisis en Venezuela e Irán o las tensiones en torno a Groenlandia. Estos acontecimientos han empujado el precio del oro a alcanzar nuevos récords históricos, superando la barrera de los 4.600 dólares por onza, con un incremento adicional cercano al 5% en solo unas semanas.

Esta circunstancia ilustra un fenómeno clave en la gestión de las reservas de los bancos centrales: el valor contable de sus activos puede incrementarse de manera significativa sin que se produzca necesariamente una compra física de más activos, sino simplemente por el efecto de la revalorización de mercado de los que ya se poseen.

Un ejemplo claro de esta dinámica lo proporcionó el propio Banco de España en sus cuentas anuales de 2024. En este documento, la institución detalló que sus propiedades físicas no habían variado durante aquel ejercicio, pero que su valor registrado creció de manera sustancial como consecuencia directa del incremento del precio de mercado del metal.

Según el desglose proporcionado en aquel informe de 2024, el núcleo de las reservas se componía de tres bloques principales. Por un lado, se mantenían aproximadamente 22.734 millones de euros en oro y derechos sobre oro, equivalentes a 9,054 millones de onzas de oro fino. Por otro, los activos en moneda extranjera ante no residentes de la zona euro sumaban unos 81.098 millones de euros.

Finalmente, los activos ante residentes de la zona euro ascendían a unos 1.545 millones de euros. Esta tendencia de reforzamiento patrimonial no es exclusiva de la autoridad monetaria española, sino que se refleja a escala de todo el Eurosistema, formado por el Banco Central Europeo (BCE) y los bancos centrales nacionales de los diecinueve países de la zona euro.

Las estadísticas consolidadas revelan que las reservas globales de oro y divisas del Eurosistema alcanzaron los 1,46 billones de euros en diciembre de 2025, marcando también el nivel más alto desde 1999. Respecto al mes de noviembre, el aumento fue de 8.490 millones de euros, mientras que la comparación interanual con diciembre de 2024 muestra un incremento mucho más pronunciado, de 313.054 millones de euros.

La conjunción de estos factores configura un panorama en el que la fortaleza patrimonial de los bancos centrales se convierte en un pilar esencial de confianza y estabilidad para todo el sistema financiero de la zona euro. El nuevo máximo histórico del Banco de España simboliza, en este sentido, no solo un resultado contable excepcional, sino también la acumulación de un fondo de seguridad estratégico en un momento de fuertes turbulencias en los mercados globales.