La huelga indefinida de los servicios de tierra de Groundforce en el aeropuerto de El Prat cumple este sábado su quinta jornada sin que el conflicto muestre signos de resolución. Según el sindicato convocante, CGT, desde que empezó el martes se han cancelado 50 vuelos y unas 1.500 maletas han quedado sin embarcar. Esther García, portavoz del comité de huelga, ha explicado que las aerolíneas tienen dificultades para ofrecer vuelos alternativos a los pasajeros afectados, dado que el nivel de ocupación es muy elevado por la temporada alta de agosto. La portavoz ha insistido en que la empresa "continúa sin querer resolver el conflicto" y que la protesta ha llegado como "última herramienta" después de haber intentado la negociación por diversas vías.
El sindicato mayoritario, que tiene más de un tercio de la representación en la compañía, asegura, en declaraciones a la agencia EFE, que el seguimiento de la huelga continúa siendo "muy alto" entre los 1.179 trabajadores de la compañía. Groundforce presta servicio de asistencia en tierra a aerolíneas como Air Europa, Lufthansa, Air France, KLM, Qatar Airways, Etihad Airways y Turkish Airlines, entre otras. Los trabajadores han mantenido el pulso a la empresa desde el martes por la noche. La CGT ha recibido el apoyo de los sindicatos CCOO, UGT y USO, que en marzo convocaron una huelga en la compañía, aunque el sindicato convocante mayoritario ha asumido el liderazgo del conflicto.
El sindicato atribuye la decisión de ir a la huelga a la inacción de la dirección ante el "grave deterioro" de la prevención de riesgos y de las condiciones de salud laboral en la base. Denuncian cargas de trabajo que consideran insostenibles, una elevada rotación de plantilla y periodos de formación insuficientes para el personal de nueva incorporación. García ha lamentado que la empresa continúe sin querer resolver el conflicto y ha enfatizado que la protesta llega como última herramienta después de haber intentado la negociación por diversas vías. Los trabajadores reclaman que se pongan en marcha las medidas de prevención de riesgos laborales y que se detenga lo que consideran un deterioro de las condiciones de trabajo.
El impacto sobre los pasajeros
El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha establecido servicios mínimos para garantizar la operativa de las aerolíneas. Para agosto, la protección es del 80% para las conexiones con territorios no peninsulares y del 58% para las rutas internacionales y peninsulares con alternativa de transporte superior a cinco horas. Según el Ministerio, las aerolíneas atendidas por Groundforce tenían programados 11.600 movimientos entre el inicio de la huelga y septiembre, ofreciendo cerca de 2,4 millones de asientos. Aplicando los factores de ocupación previstos, cerca de dos millones de pasajeros podrían verse afectados. La huelga coincide con la operación salida de agosto, el periodo de más movilidad del verano. La combinación de la temporada alta y la incertidumbre sobre la operativa ha generado malestar entre los viajeros, que ven cómo sus planes pueden quedar alterados por la movilización.
La huelga actual no es la primera que afecta a Groundforce. En marzo, los sindicatos CCOO, UGT y USO convocaron una huelga indefinida por un conflicto salarial derivado de la interpretación del convenio colectivo. Aquella movilización afectó a doce aeropuertos españoles, incluido El Prat, y puso de manifiesto las tensiones laborales en la compañía. En esta ocasión, sin embargo, la convocatoria parte de CGT y se centra en las condiciones de salud y seguridad laboral en la base de Barcelona. Los sindicatos han coincidido en señalar que las condiciones de trabajo en la compañía han empeorado en los últimos años.
La compañía, que pertenece al grupo Globalia, ha sido objeto de críticas por su gestión de la prevención de riesgos y por la falta de personal suficiente para atender la operativa. De momento, la compañía no ha hecho ningún comunicado oficial sobre las reivindicaciones de los trabajadores, y las negociaciones continúan bloqueadas, con la amenaza de que la huelga se alargue durante las próximas semanas. La dirección de Groundforce no ha hecho declaraciones públicas sobre el inicio de la huelga y el sindicato insiste en que no ha habido ningún movimiento por parte de la empresa para desencallar la situación. La movilización comienza este martes a primera hora y, de momento, no hay ninguna previsión de finalización, lo que podría afectar seriamente la operativa de El Prat durante el resto del verano.