En un contexto de incertidumbre económica global y profundas transformaciones sociales, la riqueza mundial ha experimentado un proceso de concentración sin precedentes, según el último informe de Oxfam Intermón. El documento, titulado Contra el imperio de los más ricos. Defendiendo la democracia ante el poder de los multimillonarios, se ha hecho público coincidiendo con el inicio del Foro Económico Mundial de Davos y dibuja un panorama de desequilibrios críticos. La investigación revela que los individuos con fortunas multimillonarias han triplicado su riqueza en el transcurso del año 2025, una acumulación que no solo es cuantitativa, sino también de poder.
Este crecimiento, que supera el 16% en un solo año y se desarrolla a un ritmo tres veces superior a la media de los últimos cinco años, se identifica como extremo. Desde 2020, el patrimonio agregado de este grupo ha crecido un 81%. La consecuencia directa, según la entidad, es la emergencia de un poder político creciente que permite a estas élites económicas influir y modelar las normativas económicas y sociales en beneficio propio, un fenómeno que, aseguran, amenaza los cimientos democráticos y los derechos de la ciudadanía.
Este escenario de concentración se concreta en datos emblemáticos. Por primera vez, la lista mundial de multimillonarios supera los 3.000, mientras el más destacado de ellos, Elon Musk, se ha convertido en la primera persona en superar la frontera de los 500.000 millones de dólares en patrimonio personal. Paralelamente, en el ámbito estatal, el informe señala que en España 33 acumulan más riqueza que el 39% de la población.
La dinámica contrasta con una realidad social mundial fracturada. Casi la mitad de la población global vive en situación de pobreza, con menos de 8,3 dólares diarios, y un 28% enfrenta una inseguridad alimentaria severa.
Oxfam Intermón subraya que miles de millones de personas continúan afrontando penurias consideradas evitables, como el hambre o enfermedades curables, en un sistema que, a su juicio, funciona en contra de sus intereses. La tasa de reducción de la pobreza a escala global se ha estancado, mostrando niveles similares a los de 2019, a pesar de que el incremento de la riqueza millonaria solo el último año, unos 2,5 billones de dólares, según sus cálculos, podría erradicar la pobreza extrema durante más de dos décadas.
El análisis establece una relación significativa entre esta aceleración en la acumulación de fortuna y ciertas políticas económicas. En concreto, señala que el fenómeno se ha intensificado durante el segundo mandato del presidente estadounidense Donald Trump, un período marcado, según el informe, por la reducción de impuestos para los más ricos, el bloqueo de acuerdos de fiscalidad internacional para grandes corporaciones y el apoyo a sectores tecnológicos de alta renta como la inteligencia artificial, cuyos beneficios se han dirigido casi en exclusiva a las mayores fortunas.
El recorte en los presupuestos de ayuda al desarrollo por parte de los principales países donantes agrava la situación, con un impacto directo sobre las poblaciones más vulnerables. Oxfam Intermón alerta de que esta bajada en la cooperación podría provocar más de catorce millones de muertes evitables de aquí a 2030.
En su valoración final, la entidad advierte de que este modelo no solo perpetúa la desigualdad, sino que reconfigura el orden global. Franc Cortada, director de Oxfam Intermón, ha manifestado que “la concentración extrema de riqueza y el uso del poder económico como poder político ya no es algo invisible”. Según su visión, se está consolidando un nuevo orden mundial regido por la ley del más rico, el cual opera por encima de las libertades y los derechos de la gran mayoría de la población, un proceso que, asegura, transcurre con total impunidad y a plena luz pública.
