La misión Artemis II fue un importante recordatorio de que los viajes espaciales están más vivos que nunca. Aunque ya había ocurrido un vuelo de prueba en 2022, esta misión fue radicalmente importante; además de ser una misión tripulada, fue el primer viaje a la Luna en más de medio siglo. Fueron 10 días donde el mundo estuvo atento a cada uno de los pasos de los cuatro astronautas que marcaron un nuevo capítulo en la historia de los viajes espaciales.
Sin embargo, esta misión dejó ver que la nave espacial Orión tiene algunos defectos. Cuenta con una fuga interna de helio en el sistema de presurización de oxígeno; no hubo problema alguno para regresar a la atmósfera, pero es necesario solucionarlo de cara a una nueva misión. No podemos olvidar que la presión del helio impulsa el combustible hacia el motor; es parte del sistema de propulsión. ¿Qué hará la NASA para solucionarlo?
Para una futura misión Artemis III, la NASA tiene que solucionar esto
Es de resaltar que este problema no afectó en capacidades a Artemis II; aunque ya se tenía conocimiento de este fallo, no se consideró un problema grave para retrasar la misión. El sistema de propulsión no tuvo ningún problema; el motor más potente de la nave solo se utilizó una vez. El inconveniente es que el módulo no se recupera después de haber aterrizado. Las válvulas con fugas no pueden revisarse con precisión, por lo que la NASA se verá forzada a hacer un rediseño completo.
Este arreglo es inevitable debido a que las próximas misiones podrían requerir del máximo rendimiento del motor. Una de las futuras aventuras que se contemplan es el viaje a Marte; eventualmente habrá otros viajes a la Luna y Orión debe responder adecuadamente a todas las operaciones realizadas. No obstante, este detalle no es el más importante dentro de los defectos reportados. Existe uno que podría ser peligroso y que ya se conocía desde la primera misión, en Artemis I. El escudo térmico de la nave registró daños relevantes, piezas faltantes que curiosamente no se tomaron en cuenta para Artemis II, ya que se utilizó el mismo diseño. El escudo térmico es importante, ya que protege la parte baja de la nave en el reingreso a la Tierra.

La NASA confió demasiado en esta situación; afortunadamente, los astronautas no tuvieron mayor complicación, pero ahora la parte clave del asunto es estudiar el escudo térmico de Artemis II para desarrollar uno completamente nuevo. Uno de los exastronautas que tiene experiencia en el tema, Charlie Camarda, declaró que la misión nunca debió hacerse con este problema. Lo definió como si se estuviera jugando a una ruleta rusa sin saber cuántas balas existen.
No olvidemos el fallo del inodoro; la NASA tiene que poner atención especial
Uno de los problemas del cual se hizo eco durante la misión fue el fallo del inodoro que comenzó con la falta de agua en la bomba; posteriormente hubo un problema de congelación en el tanque relacionado con la orina. Ese problema fue tan relevante que tuvieron que maniobrar la nave para realizar el descongelamiento del tanque y poder dejar las tuberías al sol. Detalles que podrían parecer sencillos de fontanería se convirtieron en un problema mayúsculo.
Por último, también hubo problemas de fugas de hidrógeno que causaron algunos retrasos en las dos misiones de Artemis. Haciendo la suma, son varios los detalles que cuenta la nave espacial Orion. De haber pronto una confirmación de Artemis III, deben asegurarse de que la nave sea capaz de sostener esta misión sin inconvenientes graves que pongan en peligro a los astronautas.

La siguiente misión de Artemis III podría darse en el 2028 cuando se proponga un nuevo regreso a la Luna. Para estos años, debería ponerse en estricta evaluación a la nave espacial Orion para descartar problemas y retrasos futuros en la medida de lo posible. La NASA debe priorizar el bienestar de sus astronautas que estarán expuestos en el espacio, además de garantizar un regreso seguro que no condicione su integridad y salud. Un camino que aún se ve lejano, pero que no dudamos en el éxito que puedan tener una vez que tengan claras cada una de sus directrices.