Los fenómenos extremos cada vez son más frecuentes en nuestro planeta, desde posibles "inviernos canadienses" en Europa hasta sequías cinco veces más intensas. Un equipo de investigadores de Alemania y China afirma que este tipo de eventos climáticos adversos golpearán con más fuerza a los países más vulnerables: 2.600 millones de personas podrían verse afectadas.

Sequías 5 veces más frecuentes a finales de este mismo siglo

Este grupo de investigadores ha enfocado su estudio en una combinación especialmente peligrosa: sequías severas junto a intensas olas de calor que afectan simultáneamente a una misma región, un fenómeno que denominan “extremos cálidos y secos compuestos”. Cuando se unen el calor con la falta de agua, el impacto se multiplica.

Según la evolución actual de las emisiones de gases de efecto invernadero y las políticas vigentes, el planeta se dirige hacia un aumento de temperatura de 2,7 grados para el año 2100. En este escenario, los modelos prevén que el 28% de la población mundial —casi 2.600 millones de personas— sufrirá este doble impacto de calor y sequía hasta cinco veces más a menudo. A escala global, estos episodios combinados serían más del doble de frecuentes que hoy y, en sus picos, podrían prolongarse casi el triple.

Gráfico que muestra la frecuencia de futuros eventos con calor extremo y sequía simultáneos.
Gráfico que muestra la frecuencia de futuros eventos con calor extremo y sequía simultáneos.

Di Cai, climatóloga y coautora del estudio, advierte que el calor y la sequía se potencian entre sí, provocando escasez de agua, subida de precios de alimentos y condiciones muy duras para quienes trabajan al aire libre. Además, los datos evidencian una clara injusticia climática: las regiones tropicales y los países más pobres, que menos han contribuido al calentamiento global, serán los más afectados.

El estudio, publicado en Geophysical Research Letters, se basa en 152 simulaciones de ocho modelos climáticos usados por el IPCC (Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático). Aunque el escenario es preocupante, también hay margen de mejora: si se cumplen los compromisos del Acuerdo de París y se reducen las emisiones, la población expuesta a estos fenómenos extremos podría bajar del 28% al 18%.