Como una de las aplicaciones más populares entre niños y adolescentes, la plataforma de videojuegos Roblox es también un espacio vulnerable para los menores. En uno de los episodios más recientes, la compañía asumió un compromiso legal vinculante con la Comisión de Seguridad en Línea de Australia (eSafety) para aplicar cambios drásticos. La medida llega tras comprobarse que adultos podían comunicarse con niños y acceder a su información personal sin restricciones.
De acuerdo con el informe de eSafety, la plataforma exponía de forma pública la lista de amigos, biografía, nombre de usuario y avatar de los menores, sin opción para ocultar estos datos. Además de enviarse solicitudes de amistad sin supervisión parental, adultos y niños podían interactuar libremente en los foros comunitarios del juego.
Roblox deberá modificar sus controles de protección infantil
El seguimiento del organismo australiano ha puesto en evidencia las grietas de la empresa. A finales de 2025, Roblox empezó a exigir una verificación de edad que requería subir un DNI o realizar un escaneo facial. Sin embargo, el sistema fue vulnerado por menores que falsificaron sus datos, demostrando que la verificación por sí sola no bastaba si la configuración del juego mantenía los perfiles abiertos al público por defecto.
Para responder a las exigencias regulatorias, como ocurrió en Nevada tras pagar una multa de 12 millones de dólares, la empresa ha comenzado a exigir la presentación del DNI y estimación facial. Esta recolección masiva de datos biológicos promete proteger a los niños, pero al mismo tiempo abre un acalorado debate sobre la privacidad digital y la custodia de datos sensibles.
Australia y eSafety buscan consolidarse como el estándar global más estricto en regulación digital infantil, obligando a Roblox a actuar. Aunque la empresa sostiene que técnicamente cumple con las leyes, aceptó auditores externos y fijó un plazo de tres meses para aplicar los cambios. De no hacerlo, enfrentará acciones directas ante la justicia.
El caso de Roblox deja claro que la protección infantil en entornos virtuales es un desafío para la industria y exige rediseñar sus plataformas para que la privacidad sea la norma por defecto, sin convertir el resguardo de los menores en una entrega masiva de sus datos biométricos.
