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El tiempo en el que la inteligencia artificial en salud solía operar de fondo y bajo la aprobación de un médico ha quedado en el pasado. En el estado de Utah, en Estados Unidos, se autorizó por primera vez que un algoritmo evalúe, decida y recete de forma autónoma.

El estado autorizó a Nolla Health a convertirse en el primer sistema del mundo en emitir recetas médicas para tratar el acné generadas al 100 % por inteligencia artificial, sin la aprobación previa de un médico. A través de la app Nolla Derm, cualquier residente de Utah mayor de 18 años puede obtener un tratamiento prescrito en cuestión de minutos.

La IA podría ser el fin de la receta médica tradicional

Para hacer la solicitud, el usuario debe completar un cuestionario de 10 a 15 minutos y realiza un escaneo facial desde su smartphone. La IA analiza las imágenes de la piel y los síntomas para elegir un tratamiento dentro de un catálogo estrictamente preaprobado por dermatólogos. Si el caso sale de los parámetros de confianza del modelo, el sistema se detiene y redirige al paciente a un médico humano.

Para garantizar la seguridad del paciente, la autonomía del algoritmo se implementará en tres fases escalonadas. En los primeros 100 pacientes, cada receta será revisada y firmada por un médico antes de ser enviada. Una vez alcanzados los 500 pacientes, el algoritmo generará las prescripciones de forma autónoma con una revisión médica al final del día. Finalmente, pasará a un esquema de autonomía completa con supervisión médica semanal como control de calidad.

Hasta ahora, Nolla ha reportado un 96 % de coincidencia previa entre las recomendaciones de la IA y los diagnósticos médicos. Gracias a este contexto, Utah vuelve a posicionarse como el sandbox regulatorio por excelencia para probar tecnologías disruptivas en el mundo real.

Sin dudas, esta tecnología ha sentado las bases para considerar automatizar la atención primaria en patologías de baja complejidad a nivel global, escalando el modelo nacido en Nolla Health. Mientras que al mismo tiempo abre un nuevo debate sobre el alcance de la inteligencia artificial en un área tan sensible de la salud, que requiere de una estricta regulación.