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Durante años, Apple y Qualcomm protagonizaron una de las relaciones más complejas y tensas de la industria tecnológica. La dependencia de los de Cupertino obligó a la compañía a negociar acuerdos multimillonarios con su proveedor para garantizar la conectividad de sus teléfonos. Sin embargo, en 2019, Apple jugó una carta decisiva que marcaría el inicio de un giro histórico: adquirió la mayoría del negocio de módems para smartphones de Intel con el objetivo de diseñar sus propios componentes. Hoy, esa estrategia ha comenzado a dar sus frutos acelerados, alterando de forma definitiva el modelo de negocio e ingresos de Qualcomm.

Apple ha logrado reducir su dependencia de Qualcomm antes de lo previsto

Según declaraciones del CEO de Qualcomm, Cristiano Amon, la compañía esperaba conservar alrededor del 20% de los componentes para los nuevos iPhone, pero admite que su cuota caerá muy por debajo de esa cifra. Esto se debe a una combinación del despliegue más ágil de los módems propios de Apple y a limitaciones en la cadena de suministro de Qualcomm.

Para modelos de consumo masivo o de entrada, como los modelos "e" o las variantes "Air", Apple ya comenzó a integrar sus propios chips C1/C2. Se estima que en Estados Unidos, el cambio definitivo se concretará con el iPhone del 20° aniversario en 2027.

Aunque Apple deje de comprarle el hardware los chips físicos a Qualcomm, seguirá pagándole regalías de licencias. Qualcomm es dueña de las patentes fundamentales que hacen funcionar las redes 5G y 6G a nivel mundial, por lo que cualquier empresa que fabrique un teléfono móvil debe pagarle una tarifa por el derecho de conectarse a esas redes.

Ante la pérdida inminente de su cliente más importante en telefonía, Qualcomm ha declarado que está compensando este impacto diversificándose hacia otros sectores. Su CEO llegó a afirmar literalmente: "Hemos cambiado a Apple por los centros de datos", estimando que su división de data centers alcanzará los 5.000 millones de dólares en ingresos para 2027.

Perder al fabricante del iPhone habría sido fatal para Qualcomm hace una década, pero el auge de la inteligencia artificial y la demanda sin precedentes de infraestructura en la nube ha generado un plan b multimillonario. Al final, la ruptura marca el inicio de una nueva era en la que Apple asegura el control total de sus dispositivos.