Una de las misiones más importantes que tiene la NASA es la de vigilar los miles de objetos en órbita que pueden suponer un peligro para la Tierra, algo que nos está desvelando muchísima información interesante. De hecho, recientemente ha caído una sonda de la NASA 8 años antes de lo esperado y hay muchos asteroides que han acaparado portadas en los últimos meses. Podríamos pensar que los asteroides son simples trozos de roca orbitando el sol, pero algunos son bastante más complejos. Como el caso del asteroide Didymos y su pequeña luna Dimorphos y la particular "pelea" que tienen.

Los asteroides pueden “lanzarse piedras” en el espacio, según nuevas imágenes de la misión DART

Un análisis de imágenes de la misión DART de la NASA —que impactó una sonda deliberadamente contra un asteroide para cambiar su trayectoria— realizado por astrónomos de la Universidad de Maryland, reveló un hallazgo sorprendente: los asteroides pueden lanzarse rocas entre sí. Los investigadores observaron finas marcas en la superficie de la pequeña luna Dimorphos, que indican claramente que los fragmentos provienen del asteroide principal Didymos, como si se tratara de una auténtica “pelea de bolas de nieve” cósmica.

Este sistema binario fue elegido como objetivo del experimento porque permite estudiar con precisión cómo responde un asteroide a un impacto. En septiembre de 2022, la sonda DART chocó deliberadamente contra Dimorphos, modificando su órbita y demostrando por primera vez la viabilidad de desviar asteroides potencialmente peligrosos para la Tierra.

Imagen del asteroide Dimorphos obtenida por la misión DART
Imagen de Dimorphos obtenida por la misión DART

El análisis de imágenes tomadas antes del impacto reveló detalles inesperados: los científicos observaron rayas y depósitos de material en Dimorphos, lo que indica que pequeñas rocas y polvo habían llegado desde Didymos a velocidades muy bajas. Según el equipo liderado por Jessica Sunshine, estas partículas se desprenden cuando la radiación solar hace girar al asteroide principal demasiado rápido, superando la capacidad de su débil gravedad para retenerlas. Una vez liberadas, estas partículas vagan por el sistema y eventualmente caen sobre la luna, intercambiando material que remodela sus superficies durante millones de años.

Este descubrimiento tiene implicaciones significativas para la defensa planetaria. Comprender el comportamiento del material suelto ayuda a predecir cómo reaccionarán los asteroides a un impacto diseñado para desviarlos. De hecho, la nube de escombros expulsada tras el choque de DART amplificó el efecto del impacto, aumentando el cambio orbital de Dimorphos.

Los científicos esperan obtener información más detallada con la llegada de la misión Hera de la ESA en diciembre de 2026. La sonda permitirá estudiar directamente el cráter del impacto y los restos de material dispersos, así como nuevos patrones de rayas que podrían haberse formado, lo que ayudará a perfeccionar los modelos de defensa planetaria.