El huracán Simon desató fuertes vientos y lluvias intensas en las costas del Pacífico mexicano durante la segunda semana de octubre de este año. Sin embargo, lo más impactante ocurrió decenas de kilómetros por encima de la tormenta, donde los satélites de la NASA y la NOAA (Suomi NPP y NOAA-21) lograron fotografiar un fenómeno muy raras veces visible desde el espacio, según un informe de Science Daily.
En el centro de un huracán tan potente, el aire cálido y húmedo asciende a toda velocidad y choca contra las capas superiores de la atmósfera. Ese impacto masivo genera una serie de eventos que se desplazan por el aire como si fueran olas en el agua cuando se lanza una piedra a un estanque. En meteorología, estas vibraciones se conocen como ondas de gravedad atmosféricas.
Un fenómeno registrado en condiciones únicas
El sensor de banda nocturna del instrumento VIIRS pudo registrar las ondas gracias a la tenue luz de fondo generada por los gases atmosféricos. Al momento de la captura, Simon alcanzaba vientos sostenidos de hasta 250 kilómetros por hora, mientras que la falta de iluminación lunar facilitó el contraste ideal para la cámara satelital.
Aunque los ciclones intensos suelen generar este tipo de ondulaciones, resulta muy difícil capturarlas en imágenes. Para que un satélite pueda registrarlas en medio de la noche, se necesita una combinación perfecta de factores, como vientos calmos en las capas altas para que la onda no se desmorone y una oscuridad casi total que permita ver la tenue luz natural que emiten los gases del planeta.
El hallazgo es un avance clave para la ciencia porque muestra con claridad cómo los eventos meteorológicos extremos de la superficie pueden alterar las capas más altas de la atmósfera. Además, ayuda a los investigadores a comprender mejor cómo se transfiere la energía en el planeta y a perfeccionar los modelos de predicción para futuros fenómenos climáticos.
