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Las gafas de Meta se han convertido en unas de las más populares del mercado debido a su diseño y capacidades, aunque estas cualidades no las han librado de polémicas. Si bien las versiones actuales ya generaban dudas por informes sobre el uso de gafas para espiar a las personas, la reciente aparición de una nueva patente lleva la preocupación por la privacidad a un extremo que, incluso antes de su lanzamiento, ya encuentra fuertes oponentes.

Meta insiste en funciones que ponen en riesgo la privacidad y seguridad de las personas

Gráfico de la patente de Meta sobre reconocimiento facial/Patentlyze

Cabe aclarar que esta patente presentada por la compañía no describe simplemente las Ray-Ban Meta que ya conocemos, sino que sienta las bases para un dispositivo o desarrollo futuro capaz de procesar imágenes de una forma mucho más profunda. Según se dio a conocer, Meta patentó una tecnología de IA y reconocimiento facial para identificar personas y procesar su información multimedia, identificada internamente como Name Tag.

Sin embargo, lo que encendió las alarmas de la comunidad tecnológica fue un hallazgo previo realizado por desarrolladores en junio. Al analizar el código interno de la aplicación Meta AI, descubrieron componentes de reconocimiento facial e identificación biométrica que permanecían ocultos y desactivados.

Ante la exposición del caso por parte de los analistas, Meta eliminó esas líneas de programación de la app y emitió una aclaración restándole trascendencia, al asegurar que se trataba únicamente de código de prueba que jamás estuvo activo para los usuarios.

Por supuesto, la acumulación de estos antecedentes ha reavivado el debate sobre la privacidad. A diferencia de otras aplicaciones y sistemas operativos que escanean los datos biométricos de los usuarios de manera local para desbloquear su propio teléfono, la tecnología planteada por Meta abre la puerta a registrar el rostro de terceras personas sin su consentimiento, enviando esa información a sus servidores para que la inteligencia artificial cruce los rasgos visuales con bases de datos o perfiles en redes sociales.

Otro punto preocupante y sobre el que se ha manifestado el Centro para la Democracia y la Tecnología es que la compañía de Mark Zuckerberg no solo ha estado haciendo pruebas en el código interno, sino que también ha licenciado herramientas de reconocimiento facial de firmas de ciberseguridad como Rank One Computing, un proveedor que trabaja activamente con agencias gubernamentales, militares y fuerzas policiales en Estados Unidos, borrando la línea entre un accesorio tecnológico masivo y una herramienta de monitoreo en la vía pública.