El empresario y presidente de Audax Renovables, José Elías, ha compartido públicamente el modo en que la inteligencia artificial ha redefinido de forma integral su organización profesional y cotidiana. A través de la red social X, el directivo explicó que, a pesar de dirigir un conglomerado con más de 200 empresas, padece marcados problemas de memoria a corto plazo, comparando coloquialmente su situación con la del personaje Dory de la película Buscando a Nemo.
"He externalizado mi cerebro a una IA", afirmó el multimillonario español al detallar cómo utiliza estas herramientas avanzadas a modo de asistente personal permanente, gestionando sus comunicaciones diarias, filtrando mensajes en redes corporativas y recordándole incluso la pauta exacta de su medicación.
Automatización de tareas repetitivas y debate sobre la dependencia
Entre las aplicaciones concretas descritas por el empresario destaca la gestión del correo electrónico: la IA analiza los mensajes entrantes, descarta las comunicaciones no prioritarias y redacta borradores de respuesta ajustados a sus directrices previas. De este modo, la intervención de Elías se limita a supervisar y dar el visto bueno final a las propuestas antes de su envío. Asimismo, en plataformas profesionales como LinkedIn, el sistema sintetiza cada mañana las noticias más relevantes que afectan a sus compañías y a su figura pública. En el ámbito de la salud personal, la herramienta administra sus recetas electrónicas para avisarle con suficiente antelación cuando debe reponer los fármacos prescritos.
Dirijo 200 empresas, pero tengo memoria de Dori. Así que he externalizado mi cerebro a una IA. Si el viernes me preguntas por un correo que leí el lunes, seguramente no me acuerde. Ella sí. Es una megaasistenta con megamemoria. Tiene acceso a mi mail, mi calendario y mis redes sociales. Cada día vigila lo que entra y se acuerda de todo lo que ha visto. Es como tener una prolongación de mi propio cerebro, pero con una visión global de todo mi entorno. Se acuerda de todo y escupe la información cuando la necesito. Le he delegado el control diario y ahora hace cosas como estas: • Filtrar mis mensajes de LinkedIn para decirme cuáles tienen chicha y cuáles son limoná. • Mandarme cada mañana un resumen con las noticias de prensa sobre mí o mis empresas. • Guardar mis recetas médicas y avisarme del día en el que se me va a acabar la medicina. • Revisar el correo y proponerme respuestas siguiendo una tabla de preferencias. Si le escriben sobre temas que le he descartado previamente, ya sabe que no debe responder. Yo solo entro, reviso las propuestas y apruebo. Hasta ahora me encargaba de todo esto yo. Pero iba de una cosa a otra y olvidaba buena parte de lo que había leído. Ahora puedo preguntarle qué ha pasado, qué merece mi atención y qué puedo dejar pasar. Y ella se acuerda hasta de lo que yo ya he olvidado. Si quieres aprender más y subirte al carro de la IA, únete al taller gratuito del día 13 y 14 de octubre a las 19:00. Únete aquí: https://t.co/tit4eZxKMd
— Jose Elías Navarro (@jose_elias_nvr) October 9, 2026
Estas declaraciones resultan especialmente reseñables dado que el propio empresario había advertido con anterioridad sobre los riesgos derivados de una excesiva dependencia tecnológica y el impacto que supondría un fallo sistémico en usuarios acostumbrados a delegar su rutina. No obstante, el caso expuesto por Elías ejemplifica un uso práctico enfocado a reducir la carga cognitiva acumulada y eliminar tareas mecánicas sin ceder en ningún momento la supervisión humana final. Las reflexiones del directivo, realizadas en el marco de la promoción de un seminario especializado en la materia, subrayan que el auténtico valor de la inteligencia artificial reside en adaptarla de forma pragmática a las necesidades operativas de cada individuo, yendo mucho más allá de la mera generación de imágenes o la consulta puntual de información.
El caso de José Elías refleja cómo la inteligencia artificial evoluciona hacia una extensión funcional para un caso de alta dirección, automatizando la gestión cotidiana mediante una supervisión personal constante. Nos deja de ejemplo que podemos adaptarla a las necesidades diarias siguiendo su ejemplo, aunque todo requerirá del máximo cuidado posible para no dejar precisamente que pueda tomar decisiones sin la debida autorización. ¿Crees que llegue un momento donde la IA se convierta en un pilar como un verdadero asistente real? Esto nos deja en evidencia que está comenzando poco a poco.