El gran terremoto podría desencadenar otro: los científicos descubren algo inquietante bajo la costa de EEUU

Cuando se habla del gran terremoto de la costa oeste de Estados Unidos, normalmente se piensa en un único escenario: una enorme ruptura en alguna de las grandes fallas de la región. Sin embargo, un nuevo estudio ha encontrado evidencias de que el problema podría ser todavía más complejo. Dos de los grandes sistemas de fallas de la costa oeste podrían romperse con apenas minutos u horas de diferencia. Es algo que ya ha sucedido.

La investigación se ha centrado en dos zonas especialmente conocidas por los geólogos: la zona de subducción de Cascadia y la parte norte de la falla de San Andrés. Los investigadores han encontrado señales en el fondo marino que indican que algunos grandes terremotos de ambos sistemas pudieron producirse prácticamente seguidos, algo que podría complicar mucho la respuesta ante un gran desastre como este.

Una historia escondida durante miles de años

Para llegar a esta conclusión, el equipo liderado por el geólogo marino Chris Goldfinger, de la Universidad Estatal de Oregón, ha estudiado muestras de sedimentos extraídas del fondo del océano. Estos depósitos funcionan como una especie de archivo geológico, ya que determinadas capas se forman después de grandes terremotos y movimientos de tierra submarinos.

En total, los investigadores han podido reconstruir aproximadamente 3.100 años de historia sísmica. Al comparar los depósitos relacionados con Cascadia y con la falla de San Andrés encontraron unas estructuras especialmente llamativas, conocidas como “dobletes”. Su disposición apunta a que dos terremotos diferentes pudieron producirse en un intervalo de tiempo muy reducido.

El análisis apunta a tres episodios durante los últimos 1.500 años en los que un terremoto en Cascadia y otro en la zona norte de San Andrés podrían haber ocurrido con apenas minutos u horas de diferencia. Uno de los casos más recientes estaría relacionado con el enorme terremoto de Cascadia de 1700, un seísmo que también provocó un tsunami que llegó hasta Japón.

Y aquí es donde aparece el escenario que preocupa a los investigadores. Un gran terremoto en una de estas zonas ya supondría una emergencia enorme por sí mismo, pero si dos sistemas de fallas importantes se activaran prácticamente al mismo tiempo, el impacto se extendería por una parte mucho mayor de la costa oeste norteamericana.

Ciudades como San Francisco, Portland, Seattle o Vancouver podrían encontrarse afrontando las consecuencias de dos grandes terremotos en un periodo de tiempo muy reducido. La dificultad no estaría únicamente en los daños provocados por cada terremoto, sino también en que los recursos necesarios para responder a una emergencia de semejante magnitud tendrían que repartirse entre diferentes áreas.

Este terremoto podría ser devastador
Este terremoto podría ser devastador

El hallazgo resulta especialmente interesante porque conecta dos de las zonas sísmicas más vigiladas de Estados Unidos. Y llega además después de otras investigaciones que han puesto el foco en la enorme tensión acumulada en las fallas californianas.

De hecho, anteriormente un estudio ya había advertido de la enorme tensión acumulada en las fallas de San Andrés y San Jacinto, después de analizar cómo ha evolucionado la actividad sísmica del sur de California durante aproximadamente 1.000 años.

Este tipo de estudios pueden servir para intentar prever posibles problemas y adelantarse a ellos, y ahí las nuevas tecnologías pueden ser muy importantes. Recientemente una IA encontró estructuras desconocidas bajo la Tierra tras analizar más de un siglo de terremotos, demostrando hasta qué punto los registros sísmicos pueden esconder información que resulta imposible detectar a simple vista.

Los datos recopilados por estos estudios pueden ser de gran ayuda ya que, aunque no permiten saber cuándo llegará el próximo gran terremoto ni aseguran que uno vaya a desencadenar otro, sí demuestra que en el pasado se produjeron rupturas casi simultáneas. Es un escenario que podría complicar todavía más las consecuencias de un gran terremoto que podría afectar más allá de Estados Unidos.