Samsung acumula ya ocho generaciones de experiencia en móviles plegables tipo libro y tipo concha, habiendo superado numerosas adversidades y críticas. Lo cierto es que, con el flamante Galaxy Z Fold8 Ultra, la marca sigue subiendo el listón de calidad, algo que queda registrado en el test más reciente del conocido Zack Nelson en su canal de YouTube, JerryRigEverything.
En iFixit ya lo pusieron a prueba y solo le criticaron una vez más la resistencia de la bisagra, que resulta vulnerable en ciertas condiciones: cuando entran partículas de polvo o arena es cuando los ruidos y crujidos hacen acto de presencia. El examen que verás a continuación muestra un terminal más maduro, con una construcción superior y una ingeniería interna que da sus frutos, reflejada en un ensamblaje más cuidadoso y una mayor calidad de los componentes.
El Galaxy Z Fold8 Ultra es más resistente, pero mantiene algunos puntos débiles
El grosor del dispositivo es uno de sus grandes aciertos, pero también su punto débil. Con apenas 4,1 milímetros cuando está abierto, se aprecia cómo puede sufrir casi de inmediato al aplicarle torsión. En los primeros intentos consigue mantener el tipo, pero basta con añadir un poco más de presión para ponerlo en jaque. A diferencia de lo ocurrido con el Pixel 11 Pro Fold, que se partió en dos en esta misma prueba, el chasis del Galaxy aguanta; eso sí, a costa de que la pantalla flexible se quede en negro y deje de funcionar. Se podría reparar en caso de un daño imprevisto, pero el coste sería realmente alto.
En lo que respecta a los arañazos, cumple sin ningún problema: el cristal por el que ha optado Samsung para su buque insignia es más grueso y resistente. Cuestión distinta son las marcas con objetos punzantes, pero eso ya entra en otro tipo de pruebas. En el día a día, el dispositivo lucirá impecable y sin desperfectos de este tipo. El exterior incorpora Gorilla Glass Ceramic 3, que resiste hasta el nivel 6 en la escala de Mohs. En el interior, JerryRigEverything señala la inclusión de capas de titanio ultrafinas que aportan robustez sin añadir peso al conjunto. Se perciben más componentes modulares, aunque no son compatibles con el Fold8, el modelo que le plantará cara al iPhone Ultra en unas semanas.
Ningún dispositivo es perfecto, y este test evidencia que el polvo y la arena siguen siendo sus peores enemigos. En cualquier caso, es improbable que un usuario exponga voluntariamente su Galaxy Z Fold8 Ultra a ese tipo de entornos en la playa. Las fundas protectoras tendrán que hacer su trabajo; al fin y al cabo, no es un punto débil del que otros puedan librarse, sino una limitación inherente a la propia tecnología de estos dispositivos.