Cuando se trata de la implementación de nuevas tecnologías, las autoridades regulatorias en Europa se han mostrado insistentes en asegurar que se apeguen al marco legal, sobre todo en materia de seguridad y privacidad. Esta semana, líderes políticos y representantes de organizaciones dedicadas a la protección de datos han manifestado su preocupación por los riesgos de vigilancia que suponen las gafas inteligentes.
Este tema pone en el centro a las Ray-Ban Meta, como uno de los modelos más populares en este nicho. Si bien la segunda generación de las gafas aún no se puede comercializar en Europa debido a las nuevas normativas sobre baterías en la Unión Europea que exigen que los dispositivos vendidos a partir de 2027, este nuevo foco de análisis complicaría el panorama.
Europa busca soluciones frente al desafío de la vigilancia masiva

Una de las promotoras de establecer regulaciones para el funcionamiento de las gafas inteligentes es la eurodiputada liberal Veronika Cifrová Ostrihoňová, quien a través de un comunicado expresó su preocupación porque esta tecnología pueda vulnerar la privacidad de las personas o "dirigirse a las mujeres de una manera indeseada e inaceptable en el mercado europeo", al tiempo que manifestó preocupación por la popularidad de estos dispositivos.
Cada vez venden más de estas gafas. Creo que fue Mark Zuckerberg quien dijo que son uno de los productos electrónicos de consumo de más rápido crecimiento de la historia... es entonces cuando debemos actuar
Por su parte, la presidenta del Comité Europeo de Protección de Datos, Anu Talus, afirmó que se está redactando un informe sobre gafas inteligentes para estudiar las medidas a tomar por parte de los organismos reguladores de la privacidad de toda Europa.
El registro de datos sin consentimiento mediante este tipo de dispositivo ya ha sido objeto de debate público en algunos países como Suecia. A principios de este año, medios locales revelaron que Meta utilizó subcontratistas en Kenia para procesar grabaciones privadas obtenidas a través de sus gafas inteligentes con fines de entrenamiento de IA. Esta práctica comprometió la privacidad de los usuarios al exponer contenido altamente sensible, incluyendo información financiera y momentos de intimidad personal captados inadvertidamente por los dispositivos.
Al respecto, Eric Leijonram, director general de la autoridad sueca de protección de datos, expresó: "Necesitamos debatir sobre esto y asegurarnos de que sea aceptable en nuestra sociedad, de que los demás comprendan realmente cuándo se utilizan estos dispositivos para filmar o grabar".
La regulación de la inteligencia artificial en Europa es un tema urgente que sobre todo busca evitar que este tipo de tecnologías vulneren, de forma irreversible, el derecho a la privacidad en el espacio público.