Dicen que si quieres ver las estrellas brillando más que nunca, debes ir a un sitio en el que no haya mucha contaminación lumínica. ¿Imaginas cuán bello debe ser el brillo de las estrellas desde el espacio? Pues ahora no tienes por qué imaginarlo, gracias al telescopio Hubble de la NASA. Hay imágenes del espacio que parecen sacadas directamente de una película de ciencia ficción. Esta es una de ellas. El telescopio espacial Hubble ha conseguido capturar con enorme detalle un manto estelar que parece un gigantesco candelabro brillando en mitad de la oscuridad del espacio.
Se trata de NGC 6723, conocido precisamente como el Cúmulo del Candelabro. Está situado a unos 27.000 años luz de la Tierra, dentro de nuestra propia galaxia, la Vía Láctea. Cada uno de los puntos luminosos que aparecen en la imagen es una estrella diferente.
Un "candelabro" cósmico repleto de estrellas de más de 10.000 millones de años
NGC 6723 pertenece a una categoría muy especial de objetos conocidos como cúmulos globulares. Son enormes agrupaciones de estrellas que permanecen unidas por la gravedad y que pueden contener desde decenas de miles hasta millones de estrellas. Lo más interesante es que muchas de ellas son extremadamente antiguas. Son estrellas ancestrales.
Algunos de los astros que forman estos cúmulos tienen más de 10.000 millones de años, por lo que se encuentran entre las estrellas más viejas de nuestra galaxia. Los astrónomos creen, además, que los cúmulos globulares se encuentran entre las primeras estructuras estelares que aparecieron en el universo. La fotografía fue captada por el Hubble y permite apreciar la enorme concentración de estrellas en la oscuridad del vacío espacial. Aunque se encuentra a una distancia enorme, NGC 6723 es lo suficientemente brillante como para poder observarse desde la Tierra con unos prismáticos o un telescopio.
El Cúmulo del Candelabro tampoco es un descubrimiento reciente. El astrónomo británico James Dunlop lo identificó en 1826, mucho antes de que los telescopios espaciales fueran siquiera una posibilidad. Se encuentra en la constelación de Sagitario, cerca de Corona Australis.
Una vez más, el Hubble demuestra que no hace falta mirar fuera de la Vía Láctea para encontrar auténticas reliquias cósmicas. Basta con apuntar hacia el lugar adecuado para encontrarse con estrellas que llevan brillando miles de millones de años.
