Estados Unidos quiere profundizar en la transformación de sus sistemas de defensa en el espacio, garantizando la superioridad estratégica en la órbita terrestre. Esto nace también ante la inminente expansión de las capacidades militares de otras potencias como China y Rusia. Por lo que la armada estadounidense quiere adaptar sus infraestructuras espaciales a cualquier tipo de riesgo. En un evento anual de Defensa Espacial y de Misiles, el general Stephen Whithing, jefe del Comando Espacial de Estados Unidos, reveló la hoja de ruta que seguirán para asegurar una buena parte del dominio orbital de cara al futuro.
El núcleo de todo radica en pasar de una arquitectura espacial hecha para la observación pasiva y telecomunicaciones a una flota que sea completamente operativa en entornos de combate. La supervivencia de los satélites ubicados en el espacio será crucial, tanto así que su rendimiento tecnológico deberá estar a la altura. Eso se logrará dotando a las plataformas espaciales de buena capacidad para responder a cualquier ataque enemigo, además de realizar maniobras evasivas y poder resistir ataques.
El futuro de las guerras trascenderá la atmósfera; Estados Unidos se prepara ante cualquier guerra orbital
De acuerdo con las palabras del general Whiting, en el evento en el que pudo acceder el medio TWZ, los recursos espaciales deben disparar, moverse y comunicarse como el resto de las fuerzas conjuntas, asegurándose de que la flota espacial contribuya a fortalecer la capacidad de combate, mientras se busca debilitar a su vez las posibilidades de ataque del adversario. Todos los cambios se proyectan para el periodo de años fiscales empezando en el 2029 y concluyendo en el 2033. Son cinco prioridades a las que el Comando Espacial pondrá toda su atención.
Los sistemas de fuego espacial integrado, un desarrollo de capacidades de respuesta ofensiva y defensiva que incluyen opciones cinéticas como no cinéticas, es decir, de impacto directo, contemplando también interferencias electromagnéticas y ciberataques. Se considera la creación de soluciones defensivas diseñadas para proteger las constelaciones en la órbita terrestre baja proliferada contra cualquier sistema antisatélite enemigo. El mando y control avanzado mediante la modernización de la infraestructura operativa que permitirá coordinar tácticas dinámicas y responder en tiempo real en el entorno espacial. Se cierran los puntos respecto a la conciencia de la situación espacial; en esta prioridad se plantea la reducción de los puntos ciegos haciendo un rastreo constante y detallado de la órbita en cuanto a objetos, satélites y posibles amenazas. Por último, incrementar la capacidad de los satélites de manera sustancial para alterar sus trayectorias, pero sin degradar su vida útil y sin comprometer su estabilidad en las misiones.
El general Whiting hizo énfasis en la ciberseguridad como un área prioritaria respecto a la necesidad de proteger las densas redes de comunicaciones satelitales frente a cualquier interferencia u operación de pirateo. La energía dirigida también la plantean como una solución prometedora por tener un bajo costo y alta precisión. Estados Unidos confirma una postura militar que protegerá todos los recursos orbitales con los que cuentan, preparados para una guerra orbital.
