Cuando la biología, la ciencia y la tecnología se unen... surgen innovaciones maravillosas. Un grupo de científicos acaba de dar con la solución ideal para iluminar las calles de barrios pobres y zonas no iluminadas. Aunque parezca sacado de una novela de ciencia ficción o una de esas películas en streaming ambientadas en el futuro, acaban de desarrollar plantas bioluminiscentes que brillan en la oscuridad. Este hito de la ciencia podría cambiar por completo la forma en la que iluminamos ciudades enteras. Este tipo de vegetación bioluminiscente ha sido modificada genéticamente para emitir luz propia sin necesidad de electricidad. Algo que, hasta ahora, solo se veía en salas de cine.

Orquídeas, girasoles y crisantemos que brillan en la oscuridad

Aunque estas plantas hayan sido modificadas genéticamente, su brillo es muy natural. Pero, más allá de este efecto visual —que nos recuerda de forma inevitable a los exóticos y frondosos paisajes de las películas de Avatar—, el potencial de esta tecnología ofrecerá mucho más que un esplendoroso espectáculo estético. Los científicos detrás de este gran proyecto creen que podrían iluminar parques, jardines y espacios públicos para reducir el consumo energético de las ciudades.

El proceso es bastante complejo. Los científicos han tomado prestados los genes procedentes de luciérnagas y hongos bioluminiscentes para integrarlos en las células vegetales de las plantas. El resultado es una luz suave, constante y muy natural.

Ejemplos de plantas con brillo

Por ahora, el equipo de investigadores ya ha conseguido crear más de 20 especies diferentes de plantas bioluminiscentes, entre las que podemos encontrar girasoles, orquídeas o crisantemos.

Estas plantas tendrían la capacidad de integrarse en un entorno urbano sin alterar su ecosistema y, por supuesto, sin requerir un consumo eléctrico.

Estos microorganismos tienen un brillo fluorescente natural

En la naturaleza se pueden encontrar diferentes tipos de plantas y vegetales que, como si fueran estrellas en el cielo, brillan con luz propia. Un claro ejemplo de ello está en algunas algas y fitoplancton como la Noctiluca Scintillans, un microorganismo marino capaz de producir bioluminiscencia con un azul muy intenso en la orilla de algunas playas en el océano Índico o en el mar de China Meridional.

La ciencia está explorando nuevas vías para reducir el consumo eléctrico en las grandes ciudades y, aunque queda un largo camino por recorrer, la iniciativa de combinar la ciencia con la naturaleza es encomiable. Debemos buscar un mundo más sano, un mundo más habitable, un mundo más respirable y que brille como la luz de las estrellas.