El cosmos es un vacío inhóspito repleto de grandes peligros y eventos catastróficos que, si bien son devastadores, también son fundamentales en la formación de los planetas y otros cuerpos celestes. Un estudio llevado a cabo por el Instituto de Investigación del Sudoeste ha analizado un brutal fenómeno en el espacio que ocasionó un intenso episodio de impactos que afectó a todo el sistema solar hace alrededor de 800 millones de años.
Este evento desencadenó una lluvia de fragmentos que alcanzaron el planeta Tierra y también la Luna y Marte. Un asteroide gigantesco de la familia de asteroides Eulalia se fragmentó y fue vital para los cambios geológicos, climáticos y biológicos en nuestro planeta.
Un bombardeo de asteroides que dio el origen de la vida
Una violenta colisión en el cinturón principal de asteroides generó una enorme cantidad de escombros que se dispersaron por el sistema solar interior durante millones de años. Parte de esos fragmentos habría impactado contra la Tierra, la Luna y Marte, dejando huellas que aún a día de hoy pueden rastrearse.
William Bottke, director ejecutivo de la división de Ciencia y Exploración del Sistema Solar del Instituto de Investigación del Sudoeste y autor principal de este estudio, hablaba sobre este evento indicando que formó un papel muy importante en el origen y en la evolución de la vida en el Sistema Solar, aunque todavía se desconoce la verdadera magnitud del alcance de estos impactos.
Según sus palabras, la superficie repleta de cráteres de la Luna evidencia que la Tierra también sufrió numerosos impactos de gran magnitud en el pasado. Sin embargo, hasta ahora solo uno ha podido relacionarse claramente con un acontecimiento biológico concreto: el impacto de Chicxulub, ocurrido hace 66 millones de años, que provocó la extinción masiva de los dinosaurios.
No existen evidencias geológicas de colisiones ocurridas hace más de 650 millones de años, ya que la superficie terrestre cambia constantemente. Pero la actividad volcánica genera nuevas rocas, la tectónica de placas remodela continentes y océanos, y la erosión desgasta el terreno con el paso del tiempo. Todos estos procesos terminan ocultando o destruyendo muchos de los cráteres de impacto más antiguos.
La lluvia de meteoritos de hace 800 millones de años coincide con un periodo en el que la Tierra sufrió un enfriamiento global e importantes cambios biológicos, por lo que se cree que estos impactos influyeron de gran manera en el medio ambiente del planeta.
