Hasta hace unos días, en Catalunya había la sensación de que nunca más volvería a salir el Sol: el país enganchó borrasca tras borrasca, sumado muchos días de lluvias consecutivos. Ahora, un análisis del grupo de científicos internacional World Weather Attribution (WWA) ha profundizado en el porqué de la borrasca infinita de este invierno en el Estado español, y la conclusión principal es clara: el cambio climático ha incrementado la intensidad de las lluvias torrenciales que han provocado inundaciones en toda España, así como en Portugal y en el norte de Marroc.
Es cierto que en Catalunya la intensidad de las lluvias de las últimas semanas no ha sido tanta como en otras partes de la península Ibérica, sino que quien se ha llevado la peor parte ha sido Andalucía. En este sentido, expertos de diferentes países han estudiado en qué grado la crisis climática ha alterado la probabilidad e intensidad del episodio de lluvias intensas registrado en las dos regiones más afectadas: el noroeste de la Península, por un lado; y por otro, el sur de Portugal, el suroeste de España y el norte de Marruecos. Desde el 16 de enero, estas regiones han sufrido nueve tormentas con nombre propio. El estudio de WWA remarca el caso de la localidad de Grazalema, en Cádiz, donde en pocos días cayó más lluvia de la que se esperaba en todo un año. Cabe recordar que el ejecutivo estatal aprobó 7.000 millones de euros en ayudas económicas para los afectados por las lluvias, a los que hay que sumarle 1.780 millones de euros más en el caso del gobierno andaluz.
Alerta con la crisis climática
Entre las conclusiones, los investigadores han encontrado que los días con más precipitación en las regiones analizadas son ahora aproximadamente un tercio más lluviosos que antes del calentamiento del planeta. Es decir, que en la región sur llueve un 36% más que antes de que el planeta se calentara 1,3 grados. En el caso norte, el porcentaje es del 29%. Para determinar la huella humana en este incremento, los expertos han combinado los aumentos observados con simulaciones de modelos climáticos, y vieron una subida de aproximadamente el 11% en la intensidad de las precipitaciones en la región norte estudiada atribuida directamente a las emisiones de dióxido de carbono. En la región sur, los modelos climáticos no reprodujeron la tendencia observada.
David García García, profesor del Departamento de Matemáticas Aplicadas e Ingeniería Aeroespacial de la Universidad de Alicante —y uno de los autores del estudio—, considera "sorprendente" el volumen de agua visto en lugares como Grazalema durante esta sucesión de borrascas. Además, ha señalado que el hecho de que "caiga en pocos días el equivalente a las precipitaciones de todo un año supone un impacto enorme para nuestras infraestructuras y nuestro suelo". Y añade que el estudio confirma que "el calentamiento de la atmósfera provocado por nuestras emisiones colectivas de carbono está dando lugar a un patrón de lluvias más extremas e intensas". Por su parte, la también autora y profesora de Ciencias Climáticas en el Centro de Política Ambiental del Imperial College de Londres, Friederike Otto, ha remarcado que "esto es exactamente lo que supone el cambio climático: los patrones meteorológicos que antes eran más pasables ahora se están convirtiendo en desastres más peligrosos". "Sea el aumento del 11% que hemos podido atribuir directamente a las actividades humanas, como la quema de combustibles fósiles, o las tendencias mucho más elevadas que observamos sobre el terreno a lo largo de las décadas, estamos seguros de que el cambio climático hace que estas lluvias intensas sean más severas", ha concluido.