Reciclar parece una tarea sencilla: papel al azul, vidrio al verde y envases al amarillo. Pero no es tan fácil como parece y mucha gente arroja equivocadamente residuos en contenedores que no son los adecuados. Sabemos que la buena voluntad está ahí, pero el reciclaje eficiente requiere ir un paso más allá si de verdad queremos hacerlo bien.
Si quieres reducir tu huella ecológica y convertirte en un verdadero experto de la sostenibilidad doméstica, esto te interesa. A continuación, te traemos 5 errores que todos cometemos a la hora de reciclar. Quizás no los cometas todos, pero es muy probable que alguno sí. Así pues, ¡estate atento/a porque no tenemos planeta B!
1. Lanzar el papel, por defecto, al contenedor azul
Todos los envases que estén manchados de grasa o tengan restos orgánicos, aunque estén hechos de papel, como la caja de la pizza, por ejemplo, deben ir al contenedor marrón (orgánico) o al gris (rechazo) si están manchados de otras sustancias no orgánicas. El papel limpio, siempre al azul.
2. No aplastar los envases
Puede parecer una tontería, pero no lo es. El aire es el principal enemigo de la logística del reciclaje. Si tiras las botellas de plástico o los briks sin aplastar, los contenedores se llenan antes de tiempo y los camiones de recogida tienen que hacer más viajes, cosa que incrementa las emisiones de Co₂.
Aplastad los briks y las botellas y volved a ponerles el tapón. De esta manera, ocuparán un 75% menos de espacio en la bolsa de la basura y en el contenedor.
3. Verter vasos rotos u otros objetos de vidrio al contenedor verde
Este es el "pecado mortal" del contenedor verde. A menudo pensamos que todo lo que se hace añicos y es transparente debe ir al contenedor verde, pero no es así. Los vasos, las copas de cristal o los espejos llevan óxido de plomo u otros componentes que tienen un punto de fusión diferente al de las botellas.
Al contenedor verde, pues, solo va vidrio de envase (botellas, frascos de perfume o botes de conserva). Si se te rompe un vaso, tiene que ir al punto verde o al contenedor de rechazo.
4. Tirar las cápsulas de café de aluminio al contenedor amarillo
Este es uno de los errores más comunes. Como están hechas de aluminio o plástico, mucha gente las tira al contenedor amarillo. Pero, según la normativa actual, las cápsulas de café no se consideran "envases", sino residuos alimentarios vinculados a un recipiente. Entonces, si las tiras al amarillo, dificultas mucho el trabajo de las plantas de clasificación.
El mejor destino para las cápsulas es el punto de recogida del fabricante o el punto limpio. Si no puedes ir, algunas marcas ya permiten tirarlas al contenedor marrón (orgánico) si son compostables, pero si son las de aluminio de toda la vida y no tienes un punto cerca, es mejor que vayan al gris (rechazo) antes que "ensuciar" el contenedor amarillo.
5. Creer que el amarillo es el contenedor del plástico
Este es, posiblemente, el error más grande. El contenedor amarillo está reservado exclusivamente a envases: latas, briks y botellas o fiambreras de plástico. Muchas veces tiramos objetos que, a pesar de ser de plástico, no son envases, como un juguete roto, un cepillo de dientes o un CD. Estos objetos llevan mezclas de polímeros que no se pueden procesar en la planta de envases.
Si no es un envase, no va al amarillo. Un caso especialmente problemático son las toallitas húmedas (aunque digan que son biodegradables) y los pañales: estos deben ir siempre al contenedor de rechazo (gris). Ante la duda: si no guardaba un alimento o un producto en la tienda, su destino es el punto limpio o el gris.
Finalmente, recuerda que el mejor residuo es el que no se genera. Antes de reciclar, intenta reducir el consumo de plásticos de un solo uso y reutilizar todo lo que sea posible. El planeta te lo agradecerá mucho.
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