Normalmente, cuando pensamos en contaminación, nos viene a la cabeza el humo de las fábricas, grandes atascos de coches o playas llenas de plásticos. Pero existe una amenaza en la que no acostumbramos a pensar y que se hace más grande día tras día desde la palma de nuestra mano. Se trata de la huella de carbono digital. Cada vez que envías un "gracias" por WhatsApp, guardas miles de fotos que nunca volverás a mirar o dejas una serie en reproducción automática, estás consumiendo energía. Mucha más de la que te imaginas.
El concepto "almacenamiento en la nube" nos hace creer que el mundo digital se sostiene por arte de magia. Pero la realidad es que internet se sostiene gracias a millones de servidores gigantes repartidos por el mundo que consumen electricidad las 24 horas del día y que necesitan sistemas de refrigeración brutales. De hecho, hoy en día, la industria digital ya contamina más que todo el transporte aéreo mundial.
¿La buena noticia? Reducir este impacto está en nuestras manos. Aquí tienes cuatro gestos diarios y sencillos para reducir la huella de carbono digital.
1. Limpia tu correo electrónico
¿Tienes miles de correos sin leer de promociones de hace tres años? Pues están contaminando. Se calcula que almacenar un solo correo electrónico genera unos 4 gramos de CO₂. Dedica diez minutos a darte de baja de las newsletters que no lees y vacía el buzón de correo basura. Menos datos guardados significa menos servidores encendidos quemando energía.
2. No te descargues todo lo que te envían por Whatsapp
Los grupos de WhatsApp de la familia o de los amigos del colegio son auténticas fábricas de vídeos de "buenos días", memes y fotos repetidas. Desactiva la opción de "descargar archivos automáticamente" en los ajustes de la aplicación. Así solo bajarás lo que realmente te interese y ahorrarás un almacenamiento masivo en los servidores globales (y de paso, oxigenarás la memoria de tu propio móvil).
3. Pásate al formato audio (cuando no sea necesario el vídeo)
Reproducir un vídeo en alta definición en streaming es la acción digital que más energía consume. Es decir, escuchar una canción en YouTube utilizando el formato vídeo consume hasta diez veces más que si la escuchas en una plataforma solo de audio. Si solo quieres escuchar música o un podcast de fondo mientras cocinas o trabajas, evita poner vídeos de fondo. Escoge la opción de audio o baja la resolución de la pantalla.
4. Apaga el router por la noche
Dejar el router del wifi encendido las 24 horas del día, los 365 días del año, es como dejar una bombilla encendida en casa permanentemente sin que nadie la utilice. Si adquieres el hábito de apagar el router antes de ir a dormir o cuando te marches de fin de semana, no solo reducirás tu factura de la luz, sino que darás un respiro al planeta.
Un cambio de chip necesario
La transición ecológica no solo depende de las grandes leyes de los gobiernos o de comprarse un coche eléctrico. Empieza en los pequeños detalles de nuestra rutina. Desconectar lo que no usamos y hacer un uso consciente de la tecnología no nos cuesta dinero, no nos quita tiempo y tiene un impacto real e inmediato.
Ahora, ya sabes más cosas sobre cómo proteger el planeta, pero ¿te atreverías a ponerte a prueba?
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