El Hospital Vall d'Hebron ha hecho historia al completar el primer trasplante de órganos entre dos personas con VIH en España, una intervención pionera que ha sido posible después de que el año pasado se levantara una prohibición que había estado vigente durante casi cuatro décadas. El receptor y el donante, dos personas de mediana edad que han preferido mantener el anonimato, evolucionan favorablemente después de un trasplante de riñón de donante vivo realizado con cirugía robótica. La operación convierte a España en uno de los pocos países europeos que permiten este tipo de intervenciones y, según los responsables del centro, representa mucho más que un éxito médico. "Es un paso más para desestigmatizar el VIH", ha resumido el coordinador de los programas de Donación y Trasplantes de Vall d'Hebron, Albert Sandiumenge. El equipo médico del hospital barcelonés que ha intervenido en este proceso (formado por los doctores Francesc Josep Moreso, Enric Trilla, Albert Sandiumenge y Jordi Navarro) ha explicado este viernes, en una rueda de prensa, que tanto el receptor como el donante se encuentran en buen estado de salud después de la intervención y que no han sufrido problemas por las combinaciones de la medicación necesaria después de recibir un trasplante —inmunodepresores para evitar el rechazo del nuevo riñón— y la pauta de tratamiento antirretroviral habitual para el VIH.
🧑⚕️Dr. Albert Salazar, gerente del Hospital Universitari #VallHebron:
— Vall d'Hebron (@vallhebron) July 24, 2026
"En 1981 fuimos el primer hospital del Estado en diagnosticar un paciente con VIH. Ahora, 45 años después, hacemos el primer trasplante del Estado entre dos personas con VIH". pic.twitter.com/ambRXAAOfR
El final de una prohibición de 38 años
Hasta 2025, una orden ministerial aprobada en 1987 impedía que una persona con VIH pudiera donar un órgano a otra persona también infectada por el virus. La normativa respondía al conocimiento científico de la época, cuando el VIH era una enfermedad casi siempre mortal y los tratamientos eran inexistentes. La situación, sin embargo, ha cambiado radicalmente. Los tratamientos antirretrovirales han convertido el VIH en una enfermedad crónica controlable. Las personas con una carga viral indetectable tienen una esperanza de vida muy similar a la del resto de la población y, además, no transmiten el virus.
Este cambio de paradigma llevó al gobierno español a derogar la prohibición en 2025. Pocos meses después, se aprobó un protocolo estatal que regula estos trasplantes con todas las garantías de seguridad. Vall d'Hebron ha sido el primer hospital del Estado español en llevarlo a la práctica. La directora de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), Beatriz Domínguez-Gil, ha subrayado que el cambio legal hace efectivo "el derecho de las personas con infección por VIH a ser donantes de órganos si así lo desean".
El receptor necesitaba un nuevo riñón a causa de una glomerulonefritis crónica, una enfermedad no relacionada con el VIH. El donante era una persona conocida por el paciente y cumplía todos los requisitos médicos exigidos. Los especialistas explican que el hecho de que ambos tuvieran VIH no modificó el procedimiento quirúrgico habitual. La intervención, que duró cerca de cuatro horas, se realizó con cirugía robótica, una técnica menos invasiva que reduce el riesgo de infecciones, acelera la recuperación y disminuye las complicaciones postoperatorias.
Una oportunidad para reducir las listas de espera
El avance tiene también una repercusión directa sobre el sistema de trasplantes. Cada año, unas cincuenta personas con VIH esperan un órgano en España: una treintena necesitan un riñón, una quincena un hígado y el resto un corazón, un pulmón o un páncreas. Permitir que las personas con VIH también puedan ser donantes amplía el número potencial de órganos disponibles y puede contribuir a reducir las listas de espera.
A pesar de los enormes avances científicos, los dos protagonistas de la intervención han preferido mantenerse en el anonimato. Para los especialistas, esta decisión es una prueba de que el estigma asociado al VIH sigue muy presente. "El anonimato explica que todavía existe estigma", ha lamentado el infectólogo Jordi Navarro.
Precisamente por eso, los responsables de Vall d'Hebron consideran que este primer trasplante va más allá del ámbito sanitario. No solo demuestra que este tipo de intervenciones son seguras, sino que contribuye a normalizar la realidad de las personas que conviven con el virus.
No es la primera vez que el hospital barcelonés protagoniza un hito relacionado con el VIH. Su gerente, Albert Salazar, ha recordado que en 1981 Vall d'Hebron fue el primer centro del Estado en diagnosticar a un paciente con este virus. Cuarenta y cinco años después, vuelve a marcar un antes y un después con un trasplante que simboliza hasta qué punto han cambiado la medicina y la manera de entender la infección.
