Tres universidades catalanas figuran entre las 100 mejores de Europa, según el QS World University Rankings: Europa 2026, publicado el pasado miércoles por la consultora británica Quacquarelli Symonds. La Universitat de Barcelona (UB) es la mejor clasificada del Estado, con la posición 60, seguida de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), en el puesto 68, y la Universitat Pompeu Fabra (UPF), que entra en el top 100 con la posición 99.
En el conjunto del Estado español, cinco universidades aparecen entre las 100 primeras del continente. A las tres catalanas se añaden la Universidad Autónoma de Madrid (71) y la Universidad Complutense de Madrid (78). En total, el ranking analiza 958 instituciones de 42 países europeos a partir de doce indicadores, entre los que se encuentran la proporción de profesorado y alumnado, la producción científica, el impacto de la investigación, la internacionalización y los resultados de empleabilidad.
Las universidades catalanas y españolas destacan especialmente por su perfil internacional y por el prestigio entre los empleadores, pero continúan mostrando debilidades en investigación. El vicepresidente sénior de QS, Ben Sowter, señala que el rendimiento del Estado “refleja un sistema con un fuerte perfil internacional y una excelente reputación académica y entre los empleadores”, pero advierte que esto “no ha ido acompañado de una fortaleza equivalente en el rendimiento de la investigación”.
Muy por debajo de la media europea en inversión en las universidades
Según Sowter, “los retos en materia de citaciones, resultados de investigación y proporción de profesorado internacional pueden continuar limitando la posición de España en las clasificaciones mundiales”. Ninguna universidad catalana ni española se sitúa entre las 50 primeras de Europa en impacto de la investigación, medido por el número de citaciones por artículo, ni tampoco en volumen de publicaciones por profesor. Esta situación está estrechamente vinculada a la falta de financiación. Aunque la Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU) fijó el objetivo de alcanzar el 1% del PIB destinado a las universidades antes de 2030, actualmente el Estado dedica aproximadamente el 0,7%, lejos de la media de la Unión Europea, situada alrededor del 1,2%.
“Lo que miden principalmente estos rankings es la cantidad y la calidad de la investigación”, explica el catedrático de Economía de la Universidad de Castilla-La Mancha, Julio del Corral. Según el experto, “hay universidades que prácticamente se dedican a subsistir y, si uno se dedica a subsistir, no puede enfocarse a mejorar”.
A pesar de estas limitaciones, Cataluña y el Estado español sobresalen en movilidad internacional. España es el país con más universidades entre las 50 mejores de Europa en intercambio de estudiantes entrantes y salientes, y también registra buenos resultados en reputación entre empleadores y académicos, factores que continúan atrayendo talento internacional a las universidades catalanas.