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Catalunya se prepara para vivir, del 4 al 6 de julio, uno de los grandes acontecimientos deportivos del año: el Grand Départ del Tour de Francia, que por primera vez arrancará en nuestro país con tres etapas que pasarán por Barcelona, Tarragona, Granollers y los Pirineos. La dimensión de la prueba, que movilizará a miles de aficionados y afectará a 64 municipios de once comarcas de Catalunya, obligará a desplegar un amplio dispositivo de seguridad y movilidad, liderado por los Mossos d'Esquadra, con un total de 4.500 efectivos policiales, 3.600 de los cuales serán agentes de la policía catalana. El dispositivo, presentado este viernes en el Palau de la Generalitat por la consellera de Interior, Núria Parlon, y el conseller de Deportes, Berni Álvarez, tiene como objetivo garantizar la seguridad de los ciclistas, los equipos técnicos, la organización y los miles de espectadores que seguirán la carrera, pero también minimizar el impacto sobre la movilidad ordinaria, una de las patas más importantes de este dispositivo. El Govern admite que las afectaciones serán importantes, especialmente el domingo 5 de julio, con la etapa entre Tarragona y Barcelona, y el lunes 6, en día laborable, con la salida desde Granollers y la llegada a Les Angles, en Occitania (Francia). A diferencia del dispositivo Albus, para la visita del Santo Padre, donde la seguridad era más crítica en momentos clave, como el paseo en papamóvil, en este, aunque el riesgo existe, y la carrera francesa también puede ser objetivo terrorista, la preocupación de los Mossos se centra más en la gestión de la movilidad, que se verá comprometida durante los días que el Tour hará estancia en Catalunya.

Un dispositivo "integral y transversal" liderado por los Mossos

Los Mossos d’Esquadra coordinarán el operativo desde el complejo central de Egara, en Sabadell, con un dispositivo que el cuerpo define como "integral y transversal". La policía catalana destinará diversas unidades, incluidos efectivos de orden público, seguridad ciudadana, tráfico, unidades especializadas, drones y helicópteros. Según ha detallado el intendente Joan Salamaña, responsable de este dispositivo, como también lo fue del Albus, una parte importante del operativo se centrará en la seguridad dinámica de la carrera, la protección de la caravana del Tour y el control de los puntos de gran afluencia. A diferencia de la edición del año pasado de la Vuelta, que en Catalunya se iniciaron los incidentes que después se complicaron en el resto del Estado, por la presencia de un equipo de Israel y el boicot de grupúsculos a favor de Palestina, en la edición de este año del Tour no está prevista, por ahora, ninguna problemática con ninguno de los equipos participantes. 

El Tour arrancará por primera vez en Catalunya / ACN

El plan también incluye la participación de policías locales y guardias urbanas de los municipios afectados, Bombers de la Generalitat, el Sistema d’Emergències Mèdiques, Protecció Civil, el Servei Català de Trànsit y seguridad privada. El dispositivo se coordinará desde diversos centros, como el CECOR de Egara, el CECAT de Protecció Civil, el CECOPAL de Barcelona y el centro de mando propio de la carrera. Todo ello, con el nivel de alerta terrorista todavía situado en 4 sobre 5. Interior también estará pendiente de dos factores que pueden condicionar el desarrollo de la prueba: las altas temperaturas y el riesgo de incendio forestal. Protecció Civil ha hecho un llamamiento a la prudencia y a la responsabilidad, especialmente entre los espectadores que quieran seguir el paso de los ciclistas en tramos de montaña o zonas forestales.

Cortes de hasta cinco horas por tramo

Las principales afectaciones de tráfico se concentrarán el domingo y el lunes, 5 y 6 de julio. Los cortes temporales, desvíos y restricciones durarán, de media, unas cinco horas por tramo: se activarán aproximadamente tres horas antes del paso de los ciclistas, por el paso de la caravana, y las vías se reabrirán una hora después, siempre en función de la evolución de la carrera y de las necesidades de seguridad.

El sábado 4 de julio, la primera etapa será una contrarreloj por equipos de 19,6 kilómetros por las calles de Barcelona, con salida en la zona del Fòrum y llegada a Montjuïc. En este caso, las afectaciones serán básicamente urbanas y ya han sido detalladas por el Ayuntamiento de Barcelona, que también prevé restricciones vinculadas a la presentación de los equipos y a los actos previos. El domingo 5 de julio llegará una de las jornadas más delicadas en términos de movilidad. La segunda etapa, entre Tarragona y Barcelona, coincidirá con un domingo de julio y con muchos desplazamientos hacia las playas, hecho que todavía lo hará todo mucho más complicado. El recorrido afectará el corredor litoral y comportará cortes en vías como la A-7, la N-340, la C-31 y la BV-2041, así como diversos accesos de la C-32, la B-24 y la B-23 en el entorno metropolitano.

Los puntos con afectaciones más destacadas serán Torredembarra, el Vendrell, Vilanova i la Geltrú, Sitges, Castelldefels, Begues, Vallirana, Molins de Rei, Sant Just Desvern y Esplugues de Llobregat. Como vías alternativas, Trànsit recomienda utilizar la AP-7, la C-32 y las rondas de Barcelona, así como la N-240, la AP-2, la C-15, la A-2, la C-16, la A-27 y la T-11 para conectar las comarcas de costa con las de interior. Como medida extraordinaria, se levantarán las barreras de los peajes de la C-32 sur para los vehículos ligeros entre las once y las cuatro de la tarde del domingo. El Servei Català de Trànsit prevé que la situación se normalice hacia las seis de la tarde y recomienda planificar los desplazamientos y, especialmente, el regreso hacia el área metropolitana de Barcelona a partir de aquella hora. Hay que recordar que ya es muy complicada la circulación los domingos de verano en la AP-7 de regreso a la capital.

Lunes, afectaciones en Osona, el Ripollès y los Pirineos

La tercera etapa, el lunes 6 de julio, tendrá una complejidad añadida porque coincidirá con un día laborable y afectará la movilidad cotidiana y logística. La salida será en Granollers —hay dos ámbitos delimitados, uno completamente restringido y uno con movilidad solo para residentes— y la carrera cruzará Osona, el Ripollès y la Cerdanya antes de llegar a Les Angles, ya bajo administración francesa. Las principales restricciones se concentrarán en la C-352, la C-59, la C-17 a partir de la Gleva, la C-37, la C-25, la N-260 y diversas vías pirenaicas. Trànsit advierte que esta etapa puede "bloquear" la circulación de este a oeste del país durante las franjas de paso del Tour. En el Ripollès, las limitaciones serán especialmente intensas en municipios como Ribes de Freser, Pardines, Queralbs, Planoles y la Molina. Como alternativas, la Generalitat recomienda circular por la C-16, la C-37, la C-25 y la AP-7.

Más trenes y cambios en los autobuses interurbanos

El plan de movilidad organizado pel Govern para intentar evitar el caos también prevé refuerzos del transporte público entre el 2 y el 6 de julio. Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya incrementará la frecuencia de las líneas del Vallès, la S1 y la S2, el jueves, con motivo de la presentación de los equipos, y durante el fin de semana. También se doblará la capacidad de los trenes de la línea Llobregat-Anoia y se mantendrán refuerzos hacia Terrassa y Sabadell. Los autobuses interurbanos, en cambio, sufrirán modificaciones de recorrido y anulaciones de paradas. El fin de semana habrá afectaciones en el área metropolitana, especialmente en paradas de Barcelona como Diagonal, Gran Via y passeig de Gràcia, así como en líneas del Baix Llobregat, el Garraf y el Vallès. El lunes, el impacto será más importante en Granollers, donde la estación de autobuses quedará fuera de servicio durante buena parte de la mañana, y también en servicios de Osona y el Ripollès.