Esta noche, 9 de enero, se ha registrado un terremoto en la zona del Vallès que ha despertado a algunos vecinos y vecinas de la comarca, aunque no se ha reportado ningún daño material ni ninguna persona herida, según los primeros datos facilitados por el Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya (ICGC). El episodio sísmico ha tenido lugar alrededor de las cinco y media de la madrugada y ha sido detectado por la red sismológica catalana. Las primeras estimaciones indican que se trata de un movimiento de magnitud 2,7 en la escala sismológica de Richter, con coordenadas próximas a 41,53 N y 2,08 E, en plena región del Vallès, que podría haber sido sentido levemente por algunos habitantes de la zona de Sant Quirze del Vallès, donde ha sido el epicentro, pero también en Terrassa, Matadepera, Castellar del Vallès, Viladecavalls, Ullastrell, Rubí, Sant Cugat, Badia del Vallès y Polinyà.

Zona del terremoto según el ICGC, donde ha sido "poco percibido" / ICGC

Sea como sea, aunque los temblores han sido percibidos por diversas personas, desde el ICGC aseguran que no se han recibido avisos de daños o afectaciones, ni leves ni graves, por ahora. El organismo científico ha publicado la información preliminar del seísmo y seguirá monitorizando la actividad en tiempo real a través de sus equipos de vigilancia geológica. En la parte central del país es el más intenso detectado en tiempo recientes. Desde el pasado 7 de noviembre que, en Catalunya, no se había registrado ninguno otro, y fue de una magnitud 2, en esta misma escala de Richter, en la zona del Alt Pirineu. Para encontrar uno superior al de hoy, terrestre —es decir, sin tener en cuenta los que se producen en el mar—, nos tenemos que remontar hasta enero de 2025, con un seísmo de magnitud 3,7, también en el Alt Pirineu. En diciembre de 2024, un terremoto de 2,2 sacudió también el Vallès Occidental.

Control de los sismos

Los sismos de magnitud baja o moderada en Catalunya son relativamente habituales y, a menudo, no suponen un riesgo elevado para la población, aunque pueden llegar a ser percibidos como una ligera sacudida, tanto en estas zonas del país como en otras. La actividad sísmica es seguida de cerca por el ICGC, que mantiene una red de estaciones distribuidas por el territorio para registrar y analizar continuamente este tipo de fenómenos, por si hay repeticiones que podrían considerarse peligrosas, dada la situación geográfica de nuestro país.