Se calman las aguas en Ceuta: los vecinos paran las protestas por el temor a infiltraciones de "grupos ultras"

Las protestas vecinales de Ceuta, organizadas por grupos de vecinos que han salido a las calles de la ciudad para denunciar el hartazgo del vecindario después de un mes más tarde de la entrada masiva de miles de migrantes el pasado 30 y 31 de julio, van a la baja después de tres días seguidos con manifestaciones. Los grupos que las han organizado estos días han anunciado la suspensión de las manifestaciones para evitar que los mensajes racistas se hagan fuertes dentro del movimiento vecinal de una comunidad arraigada en el intercambio cultural y que describe su movimiento como "pacífico". Entre los organizadores también existe el temor de que se puedan infiltrar en las protestas miembros de "grupos ultras" que han llegado a Ceuta a raíz de las marchas de los últimos días y que usen la manifestación para "alentar la violencia". 

Los grupos organizadores han comunicado la decisión a través de los grupos de difusión de redes sociales que han usado estos días para coordinar las protestas, donde se ha trasladado a los participantes que la convocatoria de este sábado ha quedado "totalmente anulada". Según el mensaje, los organizadores rechazan cualquier vínculo con colectivos que promuevan "la violencia, el odio o el racismo" y consideran que la presencia de grupos ultras podría desvirtuar el carácter pacífico de las reivindicaciones planteadas desde el inicio de las protestas, centradas en denunciar la pasividad del Gobierno español ante la situación que viven los ceutíes.

Sin embargo, la Policía española no ha advertido "una presencia significativa" de los grupos ultras en las protestas. Aun así, los organizadores piden que las autoridades identifiquen a las personas que hayan llegado a Ceuta con la intención de provocar incidentes y actúen conforme la legislación vigente contra los delitos de odio.

Defienden la historia de convivencia de Ceuta

"Desde aquí queremos dejar muy claro que no formaremos parte de ningún grupo que aliente la violencia, el odio o el racismo en nuestra ciudad", señala el comunicado difundido entre los participantes. Los promotores de la suspensión también han querido lanzar un mensaje de defensa de la convivencia entre las diferentes comunidades de Ceuta, recordando la histórica relación entre vecinos de diferentes culturas y credos. "Hace siglos que convivimos con nuestros hermanos musulmanes. Compartimos historia, cultura y una tierra que nos pertenece a todos", recoge el texto, que insiste en que la movilización ciudadana no debe convertirse en un instrumento para fomentar el enfrentamiento entre vecinos.

El temor de que se relacionen las reivindicaciones de estas organizaciones ciudadanas con las consignas de grupos ultras ha provocado esta suspensión de las movilizaciones, como mínimo hasta el próximo 2 de septiembre, día de la autonomía de Ceuta, cuando se ha convocado una gran marcha unitaria. La organización Foro Ceuta Siglo XXI y la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos han convocado una gran marcha para exigir que "les devuelvan su ciudad". 

Las manifestaciones de los últimos días, sin embargo, han acabado o bien con escenas de violencia contra los inmigrantes que permanecen acampados en las playas de la ciudad o bien con consignas llamando a la "expulsión" de los "invasores". Este jueves, un grupo de manifestantes acabó quemando algunas sombrillas del asentamiento improvisado por los inmigrantes en la playa después de haber bloqueado la llegada a estas personas de la comida que les proporciona la Cruz Roja. El viernes, otra manifestación recorrió las calles de la ciudad al grito de "invasores, expulsión" y otros cánticos que, según los organizadores de las movilizaciones de este sábado, pueden provocar que se relacionen con los mensajes de grupos ultras "llegados de fuera de Ceuta". Por esta razón, han considerado necesario dejar pasar el fin de semana para calmar los ánimos.

En la convocatoria de la protesta del viernes, los organizadores hacían un llamamiento a un "asedio de muchas horas" que "desesperara" a los inmigrantes y provocara una reacción violenta por su parte y la posterior intervención de la policía para defender a los ceutíes. La manifestación llegó a la playa de El Trampolín entre cánticos de "No somos racistas, somos realistas" antes de que cientos de personas quedaran bloqueadas por el fuerte cordón policial establecido para proteger a los inmigrantes de incidentes como los del jueves.

Los "500 xenófobos" han quedado expulsados

Después de que los promotores de las protestas hayan decidido detenerlas este fin de semana, el presidente de la asociación de vecinos del barrio de El Príncipe, Ahmed Enfed-Dal, ha señalado que la evolución de las protestas "ha demostrado la cara que tienen" las "500 personas xenófobas" que las apoyan que, a su parecer, tratan de "macular esta ciudad". Para este representante vecinal, la xenofobia no está relacionada con pertenecer a una comunidad religiosa o la otra. "Conozco a muchos cristianos que son bellísimas personas", ha aseverado. Por su parte, la plataforma cívica Ceuta Unida, integrada por centenares de vecinos de diversos barrios, ha hecho un llamamiento a preservar la unidad del pueblo caballa ante las divisiones surgidas las últimas semanas y defiende que el objetivo único de las manifestaciones es denunciar la "pasividad del Gobierno".