Nueva tarde de movilizaciones en la ciudad de Ceuta para protestar contra la crisis migratoria que vive la ciudad desde la entrada masiva de miles de personas el pasado 30 y 31 de julio y la respuesta del Gobierno y las medidas aplicadas. Ante la delegación del Gobierno, un centenar de personas se han concentrado llevando claveles y banderas de la ciudad y de España en una manifestación en la que han querido remarcar el carácter pacífico de las movilizaciones ciudadanas de los últimos días.
Por otro lado, otros centenares de personas se han manifestado por las calles de la ciudad con la intención de llegar a las playas de El Trampolín y de Benítez, donde continúan acampados algunos inmigrantes a pesar de la violencia contra ellos que estalló este jueves, cuando algunos grupos reventaron el reparto de comida y quemaron sus asentamientos.
Ante la sede de la Administración General del Estado en la ciudad, un centenar de personas se han reunido para hacer un lanzamiento simbólico de claveles hacia el edificio de la Delegación en la plaza de los Reyes de Ceuta. La convocatoria se ha impulsado a través de grupos vecinales y ha reunido, según sus impulsores, a cristianos, musulmanes, judíos e hindúes bajo una misma voz para defender 'Nuestra tierra, nuestra seguridad y nuestro futuro', según el lema de la manifestación. Uno de los asistentes ha tomado la palabra para explicar que el objetivo de la concentración es entregar simbólicamente los claveles a la Delegación del Gobierno como protesta y demostrar que las reivindicaciones ciudadanas se están desarrollando de manera pacífica. "Estas son nuestras armas", ha afirmado ante los congregados mientras mostraba las flores.
Aseguran que los ceutíes rechazan la violencia
Por su parte, Rafael Hernández, profesor del Conservatorio Profesional de Música Ángel García Ruiz, ha asegurado que la iniciativa nace como respuesta a la imagen que, a su parecer, se está proyectando de las protestas en la ciudad por parte de algunos medios estatales. Según ha señalado, muchos ciudadanos sienten que se está presentando a los manifestantes como grupos violentos o radicales cuando "la mayoría de los participantes rechaza este tipo de comportamientos". El profesor ha defendido la convivencia entre las diferentes comunidades de la ciudad y ha destacado que Ceuta es un ejemplo de diversidad cultural y religiosa. "Aquí convivimos todos juntos", ha señalado.
La concentración ante la Delegación ha servido como punto de inicio de una marcha que ha continuado en busca de otra convocatoria paralela que ha recorrido las calles de la ciudad hasta la playa de Benítez, uno de los espacios donde se concentran más personas migrantes en la ciudad y que este jueves fue el foco de la violencia desatada por algunos grupos de manifestantes. Concretamente, es el espacio donde se bloqueó la ayuda proporcionada por la Cruz Roja y se quemó el asentamiento de los migrantes.
Ceutíes se mueven al grito de "Invasores, expulsión"
La segunda marcha ha sido convocada por la plataforma Ceuta Unida a través de las redes sociales y, al grito de "invasores, expulsión" y otras consignas, se ha dirigido hacia las playas enarbolando banderas españolas. La manifestación ha discurrido por las diversas barriadas de la ciudad para ir recogiendo vecinos que se quisieran sumar a la protesta, con el objetivo de crear una manifestación unitaria. Los convocantes han reivindicado el carácter pacífico y "firme" de la movilización y han pedido que se deje "cualquier incidente en manos de la policía".
Sin embargo, en el mensaje de la convocatoria aseguraban que a los inmigrantes "se les tiene que desesperar, que sean ellos los que ataquen" para que la policía "con el uso gradual de la fuerza pueda defendernos y estar a nuestro lado". "Un asedio de muchas horas hará que desesperen", insisten, a pesar de remarcar que la marcha se tenía que producir "sin agresiones ni enfrentamientos".
La protesta se produce después de los últimos disturbios registrados en Ceuta, donde la tensión ha ido aumentando por el malestar ciudadano a causa de la prolongación de la situación en la ciudad autónoma un mes después de la entrada masiva de unos 72.000 inmigrantes en el territorio español. Este jueves un grupo de manifestantes bloqueó el paso a un camión de ayuda humanitaria de la Cruz Roja y quemó algunas sombrillas del asentamiento en que se encuentran instalados algunos de los migrantes que saltaron la valla fronteriza el pasado 30 de julio.