El desembarco de los pasajeros del crucero MV Hondius, afectado por un brote de hantavirus, ya se ha iniciado en el puerto de Granadilla, en Tenerife, bajo un amplio dispositivo sanitario, policial y logístico. La operación se ha activado después de que los equipos de Sanidad Exterior accedieran al barco para evaluar el estado de salud de los ocupantes y autorizar su salida escalonada. Los primeros en abandonar el crucero han sido los 14 pasajeros españoles, que han bajado del barco dentro del protocolo previsto y han sido sometidos a una nueva revisión sanitaria en tierra. Desde el puerto, han sido conducidos en autobuses de la Unidad Militar de Emergencias hasta el aeropuerto de Tenerife Sur, donde les esperaba un avión del Ministerio de Defensa con destino a la base aérea de Torrejón. Una vez en Madrid, los pasajeros españoles serán trasladados al Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, donde deberán cumplir cuarentena en una planta aislada. También viaja con ellos un técnico de la Organización Mundial de la Salud que había participado en la gestión de la crisis sanitaria a bordo.
El operativo se desarrolla con fuertes medidas de protección. Los pasajeros han desembarcado con mascarillas FFP2 y el personal encargado del traslado ha trabajado con equipos de protección individual. Las autoridades han previsto que las personas sin síntomas sean repatriadas a sus países en vuelos organizados expresamente por los gobiernos afectados y no en vuelos comerciales regulares.
El brote detectado en el MV Hondius suma ocho casos confirmados, según la OMS. Las autoridades europeas consideran a todos los pasajeros contactos de alto riesgo como medida preventiva, a pesar de que los ocupantes que han comenzado a desembarcar se encuentran asintomáticos. En caso de que alguna persona presente síntomas compatibles con el hantavirus, el protocolo prevé una evacuación médica separada hacia los Países Bajos.
La ministra de Sanidad, Mónica García, ha defendido el dispositivo y ha insistido en que los ocupantes del barco “son absolutamente bienvenidos”. También había remarcado que “ninguno de los que vienen son pacientes, ni son casos, son personas que guardarán su cuarentena y seguirán estrictos protocolos de salud pública”. El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, ha asegurado que el dispositivo avanza “como debe ir” y ha rechazado el riesgo de que un roedor procedente del barco pueda llegar a la costa de Tenerife. Padilla ha afirmado que la posibilidad es “nula” y ha recordado que las inspecciones hechas a bordo no han detectado roedores.
Choque institucional Madrid - Canarias
La llegada del MV Hondius a Tenerife ha sido precedida por un choque institucional entre el Govern español y el Govern de Canarias. El presidente canario, Fernando Clavijo, se había negado de madrugada a autorizar el fondeo si no se garantizaba que todos los pasajeros abandonarían la isla este mismo domingo. Finalmente, la Dirección General de la Marina Mercante ha asumido la decisión y ha impuesto la acogida del barco.
El dispositivo moviliza 358 efectivos de seguridad, entre 325 guardias civiles y 33 policías, además de los equipos sanitarios desplegados en el puerto de Granadilla. La elección de este puerto responde a criterios logísticos: tiene poca actividad, está alejado de zonas de pasajeros y se encuentra a pocos minutos del aeropuerto de Tenerife Sud.
Los desembarcos y las repatriaciones continuarán de manera escalonada entre este domingo y lunes. El último vuelo previsto es el que debe salir hacia Australia con seis personas vinculadas a países de Oceanía y Asia. Una vez completada la operación, el MV Hondius zarpará hacia los Países Bajos con parte de la tripulación.