El Papa reivindica al Estado español una unidad "sin ideologías" y pide custodiar el legado europeo

El papa León XIV ha interpretado la acogida festiva recibida durante su viaje apostólico a España como el signo de una necesidad más profunda: reencontrar una unidad que no responda a intereses ideológicos ni partidistas. Lo ha expresado este miércoles 17 de junio durante la audiencia general en la plaza de San Pedro, en la que ha repasado los momentos principales de la visita que hizo del 6 al 12 de junio a Madrid, Barcelona, Montserrat y las islas Canarias.

El pontífice ha agradecido al pueblo español, al rey, a las autoridades civiles y a la comunidad eclesial "la acogida festiva" en un país que, según ha recordado, ha vivido cambios sociales y culturales notables. "El pueblo de Dios me ha confortado enormemente con la manifestación festiva de su fe y de su afecto. Por mi parte, he confirmado a los fieles y, como obispo de Roma, los he animado a superar cualquier forma de división y de contraposición, y a cultivar siempre la comunión, el diálogo, la unidad en la diversidad", ha afirmado.

León XIV ha remarcado que aquella recibida no se puede dar por descontada y que invita a una reflexión sobre el momento actual. "Considero que manifiesta la necesidad generalizada de reencontrarse unidos sobre un fundamento verdadero y profundo, ni ideológico ni de interés parcial", ha dicho. Según el Papa, este fundamento es el que "solo Cristo, en última instancia, puede asegurar" y el que el Evangelio puede transmitir a la vida de los pueblos porque responde a dos exigencias básicas: "la búsqueda de la verdad y la sed de justicia".

En su catequesis, el pontífice ha puesto en valor el contraste y a la vez la continuidad entre espacios como las grandes catedrales, los estadios modernos, la abadía de Montserrat y la basílica de la Sagrada Familia. De este último templo, ha destacado el valor simbólico como expresión del encuentro entre la tradición católica y la cultura contemporánea. "Este encuentro entre lo antiguo y lo moderno, entre la tradición católica y la cultura contemporánea, me ha hecho percibir en vivo el carácter propio de Europa, su riqueza inestimable, como una realidad actual, no superada", ha señalado. Y ha añadido: "Se trata de un patrimonio que hay que custodiar con cuidado, para poderlo invertir en el mundo global de hoy con sus desafíos de época: la paz, la ecología integral, el desarrollo equitativo y sostenible, el respeto a la dignidad humana".

El Papa también ha vinculado esta mirada con la necesidad de ofrecer una palabra de esperanza a una humanidad marcada por las consecuencias de un modelo de desarrollo que ha calificado de engañoso. "He percibido, a través de los diversos encuentros, la necesidad de escuchar en la voz del Papa el Evangelio de la esperanza para esta humanidad nuestra de hoy, duramente probada por las consecuencias negativas de un modelo de desarrollo engañoso", ha afirmado.

Durante el repaso del viaje, León XIV ha recordado especialmente los rostros y testimonios que encontró: niños, víctimas de abusos, personas encarceladas, migrantes y jóvenes "inquietos y soñadores". En este mosaico de humanidad, ha dicho, hay una necesidad universal de escucha, justicia, fraternidad y esperanza.

Los migrantes de Canarias, lo que más le ha impactado

El pontífice se ha detenido especialmente en los testimonios de los migrantes acogidos en las islas Canarias, una de las etapas más significativas del viaje. Según ha explicado, la realidad del archipiélago y de la Iglesia local, junto a numerosas personas migrantes forzadas procedentes sobre todo de África, ofrece una clave de lectura más amplia. "Sabemos que el fenómeno migratorio es complejo y que requiere planes de acción orgánicos y concertados. Pero esta clave de interpretación abre una perspectiva diferente y más amplia: nos hace entender que somos llamados a releer el Evangelio en el mundo de hoy intercambiándonos los dones de nuestras culturas respectivas y, en especial, los frutos que produce en ellas la fecundidad del mensaje de Cristo", ha dicho.

El Papa ha cerrado la catequesis recuperando el lema del viaje apostólico, "Alzad la mirada", y lo ha convertido en una invitación a mirar el mundo con más profundidad. "¡Hoy querría compartir con vosotros esta invitación: alcemos la mirada! Aprendamos de Jesús a mirar al prójimo, a la gente, al mundo, con los ojos de Dios, es decir, con amor, respeto y compasión", ha concluido.