La mascarilla dejará de ser obligatoria en los centros sanitarios y residencias de Catalunya después de que la incidencia de la gripe haya bajado notoriamente en los últimos días, tras un gran pico antes de las vacaciones de Navidad, en el mes de diciembre, mucho antes de lo que suele ser habitual. "La consellera de Salut ha informado al Govern de que a partir de este 7 de enero, la mascarilla deja de ser obligatoria en los centros sanitarios y las residencias de gente mayor. Es una decisión adoptada por el Departament de Salut y por el de Drets Socials ante la mejora sostenida de la situación epidemiológica de la gripe en Catalunya", ha explicado la portavoz del Govern, Sílvia Paneque, en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consell Executiu este miércoles. Paneque ha explicado que la incidencia actual es de 248 casos por cada 100.000 habitantes y que los ingresos hospitalarios también tienen una evolución favorable. Con todo, desde el Govern se insiste en que a pesar de que no es obligatoria, continúan recomendando el uso de la mascarilla a aquellas personas que presenten síntomas de la gripe, sobre todo cuando estén en contacto con personas vulnerables.
"El uso de la mascarilla ha evidenciado que es una herramienta que da buenos resultados y que nos ha permitido tener unos valores de ingresos hospitalarios favorables. Recomendamos que, cuando haya síntomas, la ciudadanía siga utilizándola", ha reiterado la portavoz en rueda de prensa. En la semana anterior, la incidencia de la gripe había descendido de 546 casos a 236; un descenso marcado tras llegar al pico de contagios, que se situó en una tasa de 759, a las puertas de las Navidades, un momento de muchas reuniones y que habría podido disparar aún más las cifras. Así, el pico de la gripe tuvo una incidencia muy superior a la de años anteriores, aparte de llegar más temprano de lo que es habitual.
A principios de diciembre, con los casos totalmente desbocados, la Comissió de Salut Pública aprobó un protocolo común que fija cuándo se deberá utilizar la mascarilla, refuerza la vigilancia epidemiológica y reactiva herramientas de control heredadas de la pandemia. El documento, que incluso comunidades que inicialmente se oponían acabaron avalando ante el empeoramiento de la situación, quería establecer un marco homogéneo ante un escenario que alteraba de nuevo el funcionamiento del sistema sanitario. Una semana después, el 10 de diciembre, Catalunya decretó la obligatoriedad de la mascarilla en los centros sanitarios, una decisión que cogió a contrapié a mucha gente, que no la tenía en casa desde la pandemia de la covid.