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Los maquinistas ya alertaron hace meses del mal estado del AVE que quemó entre Barcelona y Madrid, según publica este jueves El Mundo. El incidente está bajo investigación, y se desconocen las causas del fuego, pero es cierto que el modelo de tren implicado, el S100 de Alstom, es bien conocido dentro del sector. Se trata del primer tren de la alta velocidad, que empezó a circular en 1992, y fuentes sindicales han confirmado que "existían quejas previas formales sobre este modelo". Concretamente, dos secciones del Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf) habían empezado a advertirlo en junio.

"Ya avisamos de los riesgos por exceso de temperatura en diferentes elementos del tren por diversas causas", explican desde Semaf. Enviaron varios correos electrónicos a las respectivas gerencias de Renfe, y las quejas fueron atendidas por responsables de la gerencia estatal, que tomaron nota de las incidencias y mostraron intención de resolverlas. Pero las fuentes sindicales aseguran que, en la práctica, no ha habido cambios. Por su parte, desde Renfe han señalado que "no se tiene constancia de que se hubiera comunicado un error sistemático en la serie 100 relacionado con anomalías como riesgos de exceso de temperatura" y han añadido que los registros "indican que el tren [accidentado] se encontraba al corriente de todas las operaciones previstas en el plan de mantenimiento vigente".

Los problemas advertidos

Los maquinistas hicieron una lista larga de incidencias en el modelo S100. Por ejemplo, un problema en los motores: los trenes circulan a menudo con motores anulados "por averías persistentes", lo que significa que, de cuatro motores, es habitual que falle al menos uno y, por lo tanto, el tren pierde capacidad para frenar de forma eléctrica, hecho que obliga al maquinista a usar mucho más el freno tradicional para detener el tren. Al mismo tiempo, esto produce un rozamiento excesivo que podría fundir el metal de la caja de grasa del vagón. Sin embargo, es legal circular al 75% de capacidad motora e, incluso, desde Renfe reivindican que "los vehículos de esta serie se encuentran dentro de los parámetros normales de explotación".

En cuanto a los frenos, los maquinistas también añadían problemas de eficiencia en su ventilación, que acumulaban un calor excesivo por el sobreesfuerzo de la falta de motor. "Muchos de estos trenes, poco tiempo después de salir de revisión en el taller, vuelven a presentar problemas porque sus componentes principales alcanzan temperaturas muy elevadas", explicaban. Al respecto, los trabajadores detectaron una "falta de sensores de temperatura en el mismo tren" porque "el vehículo no dispone de un sistema interno que vigile de forma activa la temperatura de las ruedas". Y continuaban: "Toda la supervisión depende de detectores externos instalados en las vías, lo que limita la prevención a bordo".

Continúa la investigación

Y no hay que olvidarse de la infraestructura, ya que la línea 050 que conecta Madrid, Barcelona y la frontera francesa es la que acumula más incidencias y, por lo tanto, límites temporales a la velocidad (LTV). "Hay líneas por las que circula [el modelo S100] que disponen de muchos LTV. Esto obliga a frenar continuamente. El uso constante de los frenos tradicionales puede provocar sobrecalentamientos en los órganos de rodadura", según los maquinistas. En resumen: "La combinación de errores mecánicos recurrentes, la falta de ventilación en el freno y las condiciones actuales de la infraestructura crean un escenario de alto riesgo que ya había sido puesto en conocimiento de los responsables para exigir soluciones".

Desde Renfe insisten en que las incidencias detectadas por el personal de la compañía durante la operación de los trenes se canalizan a través de los procedimientos habituales, y que no encontraron "errores recurrentes que indicaran la existencia de un problema generalizado en esta serie". En cualquier caso, prosigue la investigación del accidente, y los maquinistas se niegan a hacer ninguna otra valoración. La empresa mantiene abierto "un proceso interno de análisis para determinar el origen de la incidencia, en coordinación con los diferentes organismos y equipos técnicos implicados".