El manifiesto contra el examen de mates de las PAU alcanza 1.100 firmantes después del tropiezo con las notas

El manifiesto contra el examen de Matemáticas de la selectividad de este año toma fuerza y supera ya las mil adhesiones. En concreto, un total de 1.187 personas han firmado el Change.org puesto en marcha por un grupo de familias afectadas por lo que consideran una prueba excesivamente larga y complicada. Si bien el examen de Matemáticas suele ser uno de los que más angustia genera en los alumnos año tras año —de hecho, no es extraño ver lloros en los pasillos cuando toca esta prueba—, este año ha sido especialmente polémico. Al runrún en los grupos de WhatsApp de familias y alumnos y que el caso adquiriera una dimensión política, se sumó el trastorno con los resultados: la nota media en este examen ha sido un suspenso con un 4,18, la más baja de la última década.

La prueba de Matemáticas de las pruebas de acceso a la universidad (PAU) 2026 se realizó el miércoles 10 de junio. Numerosos estudiantes del bachillerato científico salieron del examen enfadados o aturdidos por lo que se habían encontrado: lo vieron muy difícil, sobre todo por su extensión. Hasta el punto de que no todos los aspirantes a entrar en la universidad pudieron llegar a acabarlo. Uno de los firmantes del manifiesto ha explicado a este diario que un hijo suyo es un buen estudiante y ha sacado notas excelentes en matemáticas en el bachillerato científico, pero que en las PAU se encontró una "dificultad extrema" y llegó a casa diciendo que no fue capaz de acabar la prueba.

Entre las mejores notas de selectividad en Catalunya este año hay varios alumnos que hicieron este examen y han explicado su parecer a El Nacional. Enric Sánchez ha sacado un 9,8 en la fase general, la mejor nota en la demarcación de Barcelona. Admite que la prueba de mates fue "bastante más larga y complicada que otros años", aunque en su caso la pudo acabar. Tomás Anfonso, que también ha sacado un 9,8 en las PAU, afirma que no pudo acabarlo muy seguro, porque lo tuvo que hacer "bastante deprisa". "Fue muy largo y más difícil que el resto de años", valora.

Joan Torrecillas, por su parte, para prepararse hizo todos los exámenes de mates de las PAU desde el año 2000 hasta los del año pasado, y cree que este año era más complicado. "No extremadamente", sin embargo, ya que todo se había trabajado en clase y cree que se podía resolver en el tiempo previsto. "No era tanto tema de dificultad, como de ligar el enunciado con lo que tenías que hacer, porque era más competencial y tienes que entender la situación para saber qué método utilizar de los aprendidos en clase", apunta.

 

Ya antes de saber los resultados, un grupo de familias se organizaron en una campaña para tratar de presionar al Govern con una avalancha de reclamaciones y con una recogida de firmas, como avanzó este diario. La plataforma denuncia que los alumnos se encontraron un examen "excesivamente exigente por el tiempo concedido". "Queremos dejar claro que nuestra intención no es cuestionar el temario que se enseña, sino más bien el diseño del examen", apuntan. En este sentido, sostienen que el examen requería "un nivel de interpretación, abstracción y concentración" que creen "prácticamente imposible" de cumplir en el tiempo estipulado, una hora y media

Las familias que impulsan la iniciativa denuncian que esta supuesta descompensación entre el tiempo disponible y el examen "puede afectar gravemente las oportunidades académicas y el acceso a la educación superior" de sus hijos. Este grupo de familias indignadas con la prueba de mates exigen a las autoridades catalanas que "tomen medidas inmediatas para la revisión" del examen y de los criterios de corrección, así como que se adopten "medidas que garanticen la equidad para el alumnado".

La polémica ha llegado a tener incluso una dimensión política, ya que esta plataforma de familias se puso en contacto con los diversos grupos parlamentarios para denunciarlo. Desde los grupos parlamentarios de Junts, PP y los Comuns han recogido la preocupación y han interpelado en el Parlament a la responsable del Departament de Recerca i Universitats —el ente a cargo de la selectividad—, Núria Montserrat, para pedir explicaciones.

Este martes, 23 de junio, salieron las notas y el tropiezo fue mayúsculo. La nota media ha sido un 4,18, siendo la única materia con un suspenso en esta convocatoria. Se trata, además, de la nota más baja en como mínimo una década, por debajo todavía del 4,87 de 2024. Se trata de una caída de casi dos puntos con respecto a la prueba del año pasado, el primero que se celebró con el nuevo modelo de selectividad más competencial, cuando la nota media fue de un 6,12. El resto de asignaturas de las PAU mantienen notas medias alrededor del 6 —siendo Lengua castellana y Empresa las más altas, con un 6,96 y 6,8, respectivamente—. La bola se ha ido haciendo grande y, después del alto número de suspensos, el Change.org lleva ya más de 1.000 adhesiones.

Universitats defiende que los exámenes los preparan especialistas que conocen qué se hace en las aulas

Desde el Govern, la consejera Montserrat ha admitido que la nota de matemáticas de este año "no es satisfactoria". Ante el revuelo que se ha generado, la titular de Recerca i Universitats ha recordado que esta materia siempre supone un "reto" para los estudiantes. También ha afirmado que los modelos "los preparan los expertos" y que se hace "con rigor académico". Ha añadido que, si se compara con el del año pasado, "es el mismo modelo y estructura". En este sentido, la consellera ha destacado que en el caso del examen que hicieron los estudiantes "hay coherencia con respecto al modelo y al currículum". Montserrat ha explicado también que se ha iniciado un proceso de cuestionario a los correctores "para coger información de primera mano y objetiva" sobre los exámenes, pero no solo en el caso de matemáticas sino en general. Preguntados por este diario, desde el Departament apuntaron que no han recibido por ahora más reclamaciones o incidencias que otros años —unas 200, de los 18.084 estudiantes que hicieron el examen, volumen del cual afirman que no se pueden extraer conclusiones—.