Ha sido uno de los grandes temas en las sobremesas navideñas y también uno de los regalos que más ha cagado el tió o que han traído los Reyes Magos. Estamos hablando de la baliza V16, que a partir del 1 de enero es obligatoria en todos los vehículos del Estado y que viene a sustituir los triángulos de seguridad, aunque ha generado mucha polémica y también numerosos dudas. Una semana después de su entrada en vigor, el ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, ha confirmado que ni la Guardia Civil ni el resto de policías de tráfico multarán durante un periodo de tiempo "razonable" por no llevar este objeto. "Serán flexibles y primará la información sobre la sanción durante un periodo de tiempo razonable". ¿Cuál? No lo ha aclarado. "Nuestro objetivo, evidentemente, no es sancionador o recaudatorio, lo que nos mueve es la obligatoriedad que tenemos de salvar vidas", ha añadido el ministro, sin dar detalles de cuándo se empezarán a poner multas. 

Los triángulos, un peligro para la seguridad

Marlaska ha dejado ir esta reflexión en un acto del ministerio para hacer balance sobre la seguridad vial en el año anterior, y ha sacado pecho de que si bien el Estado es el primer lugar donde esta baliza es obligatoria, no será el último, y que en Europa muchos países siguen con atención la evolución de esta nueva medida para replicarla. Ante los "nostálgicos" de los triángulos, el ministro del Gobierno ha querido recordar que en el Reino Unido y Luxemburgo se ha suspendido su uso por su peligrosidad, el mismo argumento que ha llevado al Estado a sustituirlos por una baliza, que aún genera muchas preguntas y pocas certezas. "Todo el que ha tenido que bajar de un coche para colocar un triángulo sabe del peligro que esto supone", defendiendo que había que tomar medidas para frenar las muertes por este motivo. "La señal V16, como sustituta de los triángulos, evita el riesgo que supone bajar del vehículo. Incorpora iluminación visible a 1 kilómetro de distancia y se integra en el sistema de vehículos conectados para hacer llegar la información de la incidencia a los navegadores de los vehículos que circulan por esa carretera", ha reiterado el ministro, queriendo hacer pedagogía. Ante las críticas por una posible invasión de la privacidad, el titular de Interior ha querido dejar claro también que no se puede recabar información. 

Además, el ministro ha recordado que los 103 peatones que murieron en carreteras españolas durante el 2025 representan casi el 10% de las víctimas totales. De estas, un "número importante", sin especificar cuántos, fueron arrollados al salir de su coche, a menudo para colocar los triángulos que ahora quiere erradicar.