Una gran biblioteca genética del cáncer toma forma en el Campus Salut de Bellvitge

En una familia puede que se repitan determinados tipos de cáncer o que aparezcan en edades poco habituales. En estos casos son en los que los especialistas pueden sospechar que hay un componente hereditario, pero, encontrar la causa genética no es nada fácil. Precisamente este es uno de los retos que aborda la investigación que se realiza en el Campus Salut Bellvitge, donde investigadores del IDIBELL y profesionales del Institut Català d'Oncologia (ICO) trabajan conjuntamente para mejorar el diagnóstico de los síndromes hereditarios de predisposición al cáncer, especialmente aquellas que son poco frecuentes y más difíciles de identificar. Conocer la alteración genética responsable de un síndrome hereditario permite entender mejor cómo se desarrolla el riesgo de cáncer y, sobre todo, establecer estrategias de prevención y vigilancia adaptadas al riesgo genético.

Las técnicas habituales a veces no encuentran la respuesta

La investigación que están desarrollando desde el Campus Salut Bellvitge se centra en familias en las que hay indicios de que existe una predisposición hereditaria al cáncer, pero en las que los análisis genéticos convencionales no han conseguido identificar la causa. Es lo que ocurre, por ejemplo, en algunas formas hereditarias de cáncer colorrectal. Uno de los síndromes que se estudian es la poliposis adenomatosa familiar (PAF), una enfermedad poco frecuente caracterizada por la aparición de numerosos pólipos en el colon y en el recto y que conlleva un riesgo elevado de desarrollar cáncer colorrectal.

En el caso del cáncer colorrectal, aproximadamente entre un 5% y un 6% de los casos están relacionados con síndromes hereditarios conocidos. Sin embargo, la mayor parte de los tumores son esporádicos y tienen un origen mucho más complejo, en el que intervienen factores genéticos, ambientales y de estilo de vida. Por ello, identificar las formas hereditarias no significa explicar el origen de la mayoría de los cánceres, sino reconocer aquellos casos en los que existe una predisposición genética que podría modificar el seguimiento y las estrategias de prevención.

Actualmente, el sistema sanitario público utiliza principalmente paneles de genes para identificar personas con predisposición hereditaria al cáncer, es decir, estudia una parte limitada de nuestro código genético, aquella donde es más probable encontrar alteraciones relacionadas con el síndrome que presenta el paciente. "Con este nuevo proyecto hemos ido un paso más allá, utilizamos la secuenciación de todo el genoma y herramientas bioinformáticas avanzadas. Esto nos ha permitido detectar alteraciones genéticas que pueden causar cáncer hereditario pero que, con las técnicas convencionales, podían pasar desapercibidas", explica la Dra. Conxi Lázaro, colíder del grupo de investigación en cáncer hereditario del IDIBELL y el ICO.

Para interpretar esta enorme cantidad de información, los investigadores combinan bioinformática, análisis genómico y experimentos de validación en el laboratorio.

Pero para que estas nuevas herramientas lleguen a las personas que se pueden beneficiar de ellas, primero hay que identificar quién puede tener una predisposición hereditaria. "Hay criterios clínicos bien establecidos para derivar a las personas con sospecha de predisposición hereditaria a unidades especializadas. En Catalunya, el Programa de Oncología del CatSalut actualiza periódicamente los criterios para indicar estos estudios genéticos, basados en el consenso de expertos y en guías internacionales", explica la Dra. Lázaro. "El objetivo es garantizar la equidad territorial e identificar tanto a los pacientes como a sus familiares que pueden tener un riesgo elevado de desarrollar cáncer".

Más de 600 personas identificadas

Esta línea de trabajo ya ha permitido identificar 621 personas con más de 25 síndromes hereditarios de predisposición al cáncer. De estas, 259 son portadoras de una alteración genética y actualmente participan en programas personalizados de prevención y seguimiento.

La investigación también está permitiendo aumentar la capacidad de encontrar el origen genético de casos que hasta ahora quedaban sin respuesta. "Si con los estudios genéticos convencionales se identificaba la causa hereditaria aproximadamente en un 12% de los casos, la incorporación de nuevas estrategias nacidas de la investigación permite aumentar esta capacidad diagnóstica hasta cerca del 18%. Son seis puntos porcentuales más, que representan un incremento relativo cercano al 50%", explica la Dra. Lázaro.

Además, en el caso de los síndromes hereditarios de cáncer, esta conexión entre investigación y asistencia es especialmente relevante. Los resultados obtenidos en el laboratorio pueden tener consecuencias directas en la forma en que se hace el seguimiento de las personas con riesgo. "La mejor manera de dar respuestas a los pacientes es tener muy cerca, trabajando de forma integrada, todas las piezas necesarias para abordar los cánceres hereditarios y minoritarios", explica la Dra. Lázaro.

Esta integración es uno de los rasgos del Campus Salut Bellvitge, que concentra en un mismo entorno investigación, asistencia, docencia e innovación. En el caso de los cánceres hereditarios minoritarios, esta proximidad facilita que los casos clínicos planteen nuevas preguntas de investigación y que los resultados de la investigación puedan volver después a la práctica clínica facilitando su diagnóstico y tratamiento.